martes, 26 de julio de 2011

6 maneras en las que los alimentos son utilizados como armas

Por Activist Post, 25 de julio de 2011 (Con la colaboración de Rady Ananda)



Las personas que padecen hambre harán cualquier cosa para poder comer, lo que significa que aquellos que tienen el control sobre los alimentos lo utilizarán en beneficio propio. Henry Kissinger, en 1974, ya sugirió el uso de los alimentos como arma para la reducción selectiva de la población, según aparece en un informe clasificado de 200 páginas: National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests (Implicaciones del crecimiento de la población mundial para la seguridad de Estados Unidos y de interés en el exterior). La idea principal es la de que debieran cancelarse las ayudas alimentarias a los países en desarrollo hasta que se aprobasen políticas de control de la natalidad:

Hay un precedente ya establecido sobre el uso de la planificación familiar en la evaluación de las necesidades de asistencia por parte de la AID ( Agencia para el Desarrollo Internacional) y otros grupos consultivos. Dado que el aumento de la población es un factor determinante en la necesidad de más alimentos, la asignación de los escasos recursos del plan PL-480 (Alimentos para la Paz) debe de tener en cuenta las medidas de control de la población, así como la producción de alimentos. No obstante, es importante la forma de llevarlo a cabo, y se debe evitar que parezcan medidas coercitivas. 

(El control de la población mediante el maíz espermicida, como señala William Engdahl)

Por lo tanto, el alimento es utilizado como cualquier otro método de colonización imperial para obligar a los países a aplicar las políticas deseadas por los que controlan. En particular, esta táctica sólo funciona como un arma contundente en los territorios en los que se produce un severo colapso económico y con pocos recursos para la producción de alimentos. Hoy, sin embargo, parece que el mundo entero estuviese recibiendo todo un arsenal de bombas basadas en los alimentos, ya que se está produciendo un ataque múltiple para impedir el acceso a los alimentos a muchas personas. En otras palabras, lo que ha sido una táctica ya utilizada hace 40 años en el control de la ayuda alimentaria para la reducción de la población, se ha vuelto ahora algo más complejo y amplio.

Debido a la consolidación de la agricultura corporativa, regulada centralmente a nivel global, se está produciendo una especulación con los alimentos y las materias primas, mientras que los productos químicos y la modificación genética campan a sus anchas, con escasez de alimentos, bien sea real o una manipulación, hay una guerra que se está librando y que utiliza los alimentos como principal arma. No se trata únicamente de una guerra por la comida, sino más bien una guerra contra la población en general.. Por lo tanto, es crucial entender las tácticas que utilizan para defenderse de ellas.

Hay seis maneras diferentes de utilizar los alimentos para hacer la guerra contra la población:

1.- Aumento del precio de los alimentos: la inflación del precio de los alimentos está afectando en todos los rincones del mundo, siendo los pobres los que se llevan la peor parte. La FAO indicó que el precio de los alimentos aumentó en 3 puntos, pasando a 234 puntos en el mes de junio, con un aumento del 39% en un año. Este aumento de los precios está causando hambruna y disturbios en muchas regiones pobres del mundo, pero también está empezando a castigar a la clase media de los países industrializados. El precio de los alimentos está subiendo principalmente por un dólar muy devaluado debido a la impresión de grandes cantidades de dinero y la especulación de Wall Street. Tal vez sea más apropiado llamarlo manipulación de los productos básicos, no especulación. Como señalaba recientemente William Engdahl: “La capacidad de manipular los precios de los alimentos básicos en todo el mundo a voluntad, con independencia de la oferta y la demanda, es algo muy reciente…Hasta la crisis de los cereales de mediados de los años 1970 no había un precio mundial único para los cereales, el precio de referencia para todos los alimentos y productos alimenticios”. 

Lo que favorece la especulación de los productos básicos no es sólo la devaluación del dólar, sino también las preocupaciones de falta de suministros debido a diversos factores, que pueden producir escasez de alimentos debido a unas condiciones meteorológicas extremas o por epidemias. Independientemente de lo real o manipulada que esté la escasez de alimentos, los precios de los alimentos seguirán subiendo debido a una mayor demanda y a un dólar que se debilita cada vez más. Afortunadamente hay forma de protegerse de la inflación de los alimentos y de la guerra de los alimentos en general.

2.- Falsa escasez: A través del control de la oferta la escasez de alimentos se ha utilizado como arma para generar conflictos regionales, para promover misiones de paz, como la zanahoria que se coloca en la política exterior, como ya indicó Kissinger en 1974, en el Memorando 200. Los ejemplos más recientes los podemos encontrar en las negociaciones en curso en Corea del Norte, que constantemente sostiene el arma nuclear sobre la cabeza de Occidente a cambio de alimentos. Somalia, que era autosuficiente en alimentos hasta la década de 1970, se ha convertido en un Estado fallido debido a la escasez de alimentos. De manera significativa, la situación de Somalia y el hambre que padece puede estar causado por un colapso económico inducido. De hecho, se ha señalado que el factor fundamental de la revolución egipcia ha sido la falta de alimentos.

Debido a la consolidación empresarial en cultivos básicos como el maíz, la soja y el trigo, y el control centralizado de la ayuda alimentaria, ahora es fácil manipular y crear la sensación de una escasez de alimentos. Pero también se están produciendo eventos climáticos adversos que destruyen la producción de regiones enteras, como la ola de calor que asoló Rusia el verano pasado, que les llevo a restringir las exportaciones de trigo. A esto algunos lo denominan la guerra por los alimentos. Muchos países que ya habían firmado contratos con Rusia no se mostraron de acuerdo, y los movimientos proteccionistas tuvieron efectos globales sobre el precio de los alimentos. En otras palabras, la escasez de alimentos ya no es un problema local, ya que estando interconectado el sistema alimentario los problemas locales ya afectan a la comunidad global.

3.-Aditivos químicos: Los aditivos químicos, los pesticidas y conservantes, sólo pueden ser vistos como un arma que se encuentra en la agenda de la despoblación. Los productos químicos inventados en los laboratorios no fueron pensados para el consumo humano. Sólo pueden atribuirse a un intento deliberado de diezmar lentamente a la población. Muchos alimentos y bebidas contienen flúor, aspartamo o glutamato monosódico (MSG), que son bien conocidos por tener efectos nocivos sobre la salud. Otras creaciones de los laboratorios, como el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa (JMFA) también en poco recomendable, existiendo pruebas de la presencia de mercurio en el jarabe de maíz. Es difícil encontrar alimentos que no contengan aspartamo o fructosa, mientras que los dulces y el chicle contienen aspartamo. Se estima que cada estadounidense consume de media unas 12 cucharaditas de fructosa al día, mientras que la población joven consume casi el doble. “El mercurio es tóxico en todas sus formas. Teniendo en cuenta la alta cantidad de contenido en fructosa en el jarabe de maíz que es consumida por los niños, puede ser una fuente adicional de consumo de mercurio que debe ser tenida en cuenta”, dijo el Dr. David Wallinga, de Política Agrícola y Comercial, cuyo estudio encontró en casi un tercio de los alimentos con jarabe de maíz con alto contenido en fructosa cantidades no despreciables de mercurio. 

Los plaguicidas en encuentran en la categoría de aditivos químicos; los pesticidas, especialmente por su uso en los transgénicos (toxinas Bt). Todos ellos pasan al torrente sanguíneo, y se ha observado su presencia en el 80% de los niños que nacen. Se cree que estas toxinas se adquieren por el consumo de maíz y soja transgénica, y de los animales que se alimentan de ellos. Un reciente estudio demostró que el producto encontrado con más asiduidad en un viejo conocido, el glifosato, que es la causa de defectos de nacimiento y otros problemas de salud. Sin embargo, a pesar de todos estos efectos nocivos sobre la salud, las autoridades siguen manteniendo la aprobación de uso, y se siguen acumulando de nuestro organismo. Son tan persistentes que parece imposible escapar de ellos, pero todavía es posible comer como un ser humano.

4.- Aprobación de nuevas leyes: Al restringir la libertad de alimentarnos, los organismos reguladores están creando de forma deliberada una dependencia de la Industria, que controla totalmente los alimentos básicos. Controla el maíz, el trigo, la soja y el arroz, haciéndonos dependientes de las fuentes de alimentos. En Estados Unidos, las agencias reguladoras y sus compinches, como la USDA, tratan de eliminar la competencia a través de una excesiva regulación. Esta restricción en la libertad para alimentarnos que está sucediendo en todo el mundo, se debe a una iniciativa global que actúa de arriba abajo impulsada por organismos internacionales de regulación, tales como la Organización Mundial del Comercio y las Naciones Unidas.

(Bajo regulaciones gubernamentales, se está desposeyendo de la tierra a las personas y son alquiladas a las Corporaciones Multinacionales, a los gigantes de la minería o de la Agroindustria. Los alimentos que se cultivan en estas tierras no son para los desposeídos de las tierras, sino que son exportados. Etiopía, la tierra del hambre, es un ejemplo de esto).
Se trata de una compleja agenda, interconectada, que obliga a los productores independientes a doblegarse, beneficiando a las estructuras corporativas globales. Las agencias reguladoras son una de las principales armas desplegadas contra una vida no excesivamente dependiente.

5.- Modificación genética: Hay muchas razones para evitar el consumo de alimentos modificados genéticamente, desde las preocupaciones por la salud hasta el no apoyar unos alimentos producidos por las Corporaciones. Los alimentos modificados genéticamente son el camino para el monopolio sobre la vida humana a través de una tecnología patentada , y la destrucción del medio ambiente mediante la utilización de productos químicos y la extensión del monocultivo. Los transgénicos están omnipresentes en los Estados Unidos, y se estima que ya el 70% de la dieta estadounidense los contiene. Algunos países europeos y otras regiones, los han rechazado. Hungría ha destruido recientemente los cultivos ilegales de maíz transgénico y considera aprobar que la comercialización de estas semillas sea un delito grave. Sin embargo, debido a la presión de las Corporaciones y la presión política, los países que eran más reticentes se están viendo obligados a aceptarlos. Todo a pesar de la contaminación del medio ambiente. Mientras tanto, el control se ejecuta mediante una compleja maraña de patentes y leyes, donde el nuevo organismo creado representa la originalidad y supone el control sobre el organismo natural del que se partió.

6.- Las condiciones climáticas: las condiciones atmosféricas adversas afectan a la escasez y el aumento del precio de los alimentos. Si echamos un vistazo a las zonas que están siendo especialmente afectadas por estos factores, veremos que son áreas de producción de alimentos. Estos fenómenos naturales pueden ser explotados por los especuladores y los Gobiernos. Sin embargo, con la modificación del clima, en la que intervienen la elite globalista, o el mismo Bill Gates, surge la preocupación de si los Gobiernos pueden utilizar el clima como un arma que deliberadamente desata una guerra por los alimentos. Las acusaciones han sido lanzadas en este sentido, si bien algunos descartan que se pueda controlar el tiempo con fines perversos, pero no se puede ignorar el documentado presentado en 1996 por la Fuerza Aérea, titulado Controlar el clima en 2025 (pdf), en el cual se dice en la página 10: “La modificación del clima dentro de las operaciones militares”:

Como medida ofensiva se podría crear una falsa sensación producida por unas condiciones climáticas virtuales… de modo que el enemigo tomase decisiones que nos favoreciesen en lugar de a ellos. Esto también podría servir para enmascarar o disfrazar nuestras actividades de modificación del clima. 

También es importante la capacidad de modelar un sistema no lineal extremadamente complejo para modelar el clima global que pueda predecir con exactitud los cambios en las variables que influyen… 

Posiblemente con el tiempo suficiente y las condiciones adecuadas se pueda conseguir un tiempo “hecho a medida”.

Esto sin duda sería el objetivo definitivo para cualquiera que pretendiese utilizar los alimentos como arma de control. Esta posibilidad no debe ser descartada sin más, sino que se precisa de una actitud abierta de investigación.

Como hemos visto, el control de los alimentos ocupa un amplio espectro, en una guerra declarada contra las personas, los Estados y las naciones soberanas. Los que controlan los alimentos pretenden minar la salud, la política y la economía, todo ello está integrado en su agenda. Sólo unas soluciones que contemplen todos estos aspectos podrían ser utilizadas como protección. Hay esperanza en los mercados alternativos, en el sistema de trueque, en las cooperativas locales. Daremos la bienvenida a tus ideas creativas que nos permitan preservar nuestra independencia. 

La verdadera libertad individual no puede existir sin seguridad e independencia económica. Las personas que tienen hambre o no tienen trabajo son carne de cañón para las dictaduras”. Franklin Roosevelt. 


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