miércoles, 12 de enero de 2011

Un testimonio sobre el tratamiento del cáncer

Transcribimos la carta aparecida en la sección de Cartas al Director de la revista Discovery DSalud del mes de enero de 2011:



En marzo de 2003. con 48 años, fui diagnosticada de un cáncer de colon (a 35cm del ano). Afor­tunadamente en el 1.994 conocí la Nueva Medicina del Dr. Hamer -gracias a Itziar Orube y Dr. Fermín Moriano- y comprendí muchas cosas respecto a la salud y !a enfermedad y cómo el modo en el que vivi­mos los conflictos nos puede complicar la vida En suma, gra­cias a la información que tenía desde el 94 decidí hacerme un escáner craneal para ver real­mente en qué situación física me encontraba Y fui informa­da -gracias a ese escáner- no solo del tumor sino de los dis­tintos tropiezos que había su­frido mi salud a lo largo de la vida y de que, gracias a Dios y a la naturaleza se habían cu­rado sin grandes problemas. Sin embargo me encontré con la dificultad de asimilar la dure­za del diagnóstico. El cirujano que me atendió me dijo que me estaba suicidando al rechazar la operación y el posterior tra­tamiento. Me dijo textualmen­te que si no me operaba en un año estaba muerta. Yo le apos­té un reloj de pared a que pa­sado ese tiempo seguiría viva. Pero la crudeza de sus pala­bras todavía la recuerdo. ¡Pa­rece mentira que quienes están para ayudarte a sanar -en teo­ría- sean capaces de hacerte tanto daño! ¡Es como si te pe­garan físicamente un tiro! Y si un tiro real se puede denunciar, ¿porqué no un diagnóstico que nos ha causado similar daño fí­sico y psíquico? Pasados cin­co años acompañé a una ami­ga a la que este mismo ciruja­no había operado de colon y le pregunté si se acordaba de mí, si recordaba mi caso (no debe ser demasiado frecuente que la gente le diga a sus propues­tas ¡No!). Le recordé que esta­ba viva -era evidente-, que ha­bian pasado. cinco años-no uno- seguia sin operarme y que cinco años atras nos haniamos apostado un reloj de pared . Por supuesto, de pagar su apuesta perdida... nada de nada. En • -uanto a que reconociera-- imposible para su mentalidad y creencia -que estuviera viva y cin tan buen aspecto teniendo cáncer... tampoco. De hecho me contestó: "Asi que no era...". O sea, que ale­graba como excusa que lo mío no era cáncer"... cuando me propuso operarme de inme­diato y tenía hasta la habita­ción preparada para ingresarme . Tambien me "retó" luego a que escribiera un libro contando mi caso o que escribíera a alguna revista, cosa que estoy haciendo ahora por si a alguien puede ayudar mi experiencia .Por supuesto desde el 2003 puse mucho esfuerzo para salir de la situación lo an­tes posible aunque el destino se confabuló para complicar­me la vida en tantas parcelas que ni yo misma daba crédito. Pero a pesar de las circuns­tancias adversas salí adelante. He contado con el apoyo de aquellas personas que saben leer los escáneres y me indi­caron en cada momento có­mo estaba a nivel físico y psí­quico. También me ayudaron a no sufrir excesivamente con los conflictos que complicaban mi vida. Me enseñaron a mini­mizar los problemas, entre ellos, por ejemplo, a que no me afec­tara el miedo a la muerte a cau­sa del diagnóstico que me ha­bían realizado y que me podía haber afectado a los pulmo­nes. Hubo terapeutas que me ayudaron a nivel físico y emo­cional a través de distintas te­rapias. Debo confesar en todo caso que a pesar de mi total confianza en la Nueva Medici­na tuve miedo. Durante los 2 o 3 primeros meses dejé de dormir y la única palabra que había en mi mente era cáncer. Por eso me cuesta creer a aquellas perso­nas que cuando han sido diag­nosticadas de algo serio dicen que no tienen miedo ya que o son unos inconscientes o quie­ren convencer a los demás pa­ra luego convencerse ellos; al­go que en ese sentido puede ser también positivo. Desde que conocí la Nueva Medicina cuando alguien cercano era diagnosticado de cáncer siem­pre intenté ayudarle dándole esperanzas. Pero desde que fui diagnosticada mis palabras llegan mucho mejor a los pa­cientes pues a pesar de los in­convenientes físicos -como la diarrea, el sangrado intestinal dia­rio durante 4 años, los gases, etc.- siempre hice vida normal con algún pequeño intervalo de baja laboral. En suma, lo que quiero compartir con los lec­tores es que el cáncer no es mor­tal. Ni mucho menos. Lo he comprobado incluso con per­sonas que han seguido trata­mientos tremendos. Sí puede ser mortal sin embargo entre quienes sufren los efectos ne­gativos de las terapias con­vencionales y el pesimismo de los médicos que creen siem­pre tener razón. Es decir, si el paciente sobrevive ¡ellos han hecho el milagro!; y si se mue­re ¡ellos ya habían dicho lo mal que estaba la situación! Con lo cual... ¡siempre tienen razón! Aunque he de reconocer que a veces médicos muy serios se sienten atados de pies y ma­nos y aplican el protocolo es­tablecido por miedo a posibles denuncias de personas con po­cos o ningún escrúpulo. Quie­ro por último manifestar la res­ponsabilidad de cada persona en relación a su salud y el de­ber que tiene de tomar sus propías decisiones y no abando­narse al criterio del médico por muy bueno que éste sea Cuan­do afrontamos un diagnósti­co "grave" deberíamos ante todo escuchar a nuestro co­razón y dejarnos guiar por su sabiduría; aunque no coincida con la opinión de la gente que nos rodea y nos quiere. Rei­tero mi agradecimiento por la valiosísima información que nos ofrecen cada mes aunque no siempre sea capaz de en­tenderla en su totalidad. Un cordialísimo saludo,

Mª Antonia Salazar (Bilbao)

Contestación del director:

Nos congratula comprobar que hay personas que, co­mo usted, superan diag­nósticos de muerte porque piensan por sí mismas y no dejan su salud y su vida en manos de los médicos. Es­pecialmente en el caso de quienes se limitan a aplicar los protocolos farmacoló­gicos impuestos a los pro­fesionales de la salud por la gran industria farmacéu­tica sin ejercer el libre albedrio. Pero es que hoy a los médicos se les amenaza con retirarles la licencia si no hacen lo que se les ordena. ¡Como si hubiera trata­mientos oficiales que obli­gatoriamente los médicos han de seguir! Tal creencia es absolutamente falsa. Y el miedo que los médicos tienen a sugerir a sus en­fermos lo que consideran mejor para ellos según su leal saber y entender com­pletamente absurdo. Nin­gún juez -salvo que se tra­te de un ignorante o de al­guien corrupto- va a con­denarles nunca por eso. Aun­que en algunos colegios médicos haya infiltrados de la industria intentando conseguirió. En suma, le agradecemos muy sinceramente su carta y le felicítamos por su valentía y sentido común. En cuanto a la Nueva medicina instamos a los lectores a leer en nuestra web -www.dsalud.com~ lo que hemos publicado sobre ella en distintos números. Ca­be asimismo recordar que el Dr. Ryke Geerd Hamer es miembro de nuestro Consejo Asesor -al igual que el Dr. Fermín Moriano, du rante años íntimo colaborador su­yo- desde su creación.

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