lunes, 13 de septiembre de 2010

«Es más fácil hacer trampas en la Ciencia que en un casino»


Tras más de una década dirigiendo una de las principales revistas médicas del mundo, en su último libro critica duramente varios aspectos del sector

MARÍA SAINZ



Como buen británico, Richard Smith aboga por la ética y por maximizar su presencia en la investigación científica. Sus 13 años al frente de la prestigiosa 'The British Medical Journal (BMJ)' y sus cuatro premios de periodismo médico son buena muestra de ello. Tres años después de haber abandonado este cargo, ha escrito un libro en el que se muestra muy crítico con las revistas del sector. Intereses de las farmacéuticas, médicos obsesionados con publicar, directores poco experimentados... Son algunas dianas contra las que arremete 'El problema con las revistas médicas'. En medio de la polémica que no ha tardado en despertar esta obra, SALUD ha hablado con su autor que reside en Londres (Reino Unido). Allí, es director ejecutivo de la oficina europea del grupo United Health, la mayor compañía sanitaria de EEUU.

Pregunta.- Transmite una visión bastante negativa. ¿De qué nos podemos fiar?

Respuesta.- Cuando dirigía el 'BMJ' solía escribir que no estamos en el negocio de la verdad. Si piensas en la Ciencia como lo hacía Popper, ésta consiste en observar fenómenos, desarrollar una hipótesis para explicarlos e intentar rebatirla. Pero, no haber podido contradecir esta hipótesis no significa que sea verdadera sino que todavía no has podido demostrar que no lo es. Por eso, cualquiera que lea un estudio científico debe acercarse con gran escepticismo. En un casino nadie confía en nadie, todo se graba y se comprueba. En la Ciencia ocurre lo contrario. Debemos confiar en que los experimentos se hicieron, que los pacientes participaron y que los datos se obtuvieron como se explica...

P.- ¿Cuál es el papel de las farmacéuticas en estos estudios?

R.- Con los grandes ensayos financiados por la industria hay que ser muy desconfiado. Al igual que con los autores que publican demasiado. Los estudios de las farmacéuticas casi nunca son negativos. No quiero decir que sean un fraude sino que las preguntas están planteadas con mucha inteligencia, al igual que la forma de mostrar los resultados o dónde se publican.

P.- ¿Le preocupa la publicidad de los medicamentos?

R.- Creo que los anuncios son menos problemáticos, estamos acostumbrados a acercarnos a ellos con desconfianza. Pero los ensayos grandes, que aparecen en las revistas importantes, representan un riesgo mayor. Son una parte muy importante del marketing de estas compañías. Y no debemos olvidar, como señalo en mi libro, que estos trabajos suponen las tres cuartas partes de la literatura que se publica.

P.- ¿Tienen más recursos los estudios financiados por la industria?

R.- Se cree que los ensayos públicos, al contar con medios limitados, no pueden responder a muchas preguntas. Y que sólo pueden hacerlo las farmacéuticas porque tienen mucho dinero. Pero creo que esto, al final, supone un falso ahorro. Es una visión muy corta ya que se acaba invirtiendo en tratamientos más caros y no por eso más eficaces. Seguro que las compañías seguirán financiando trabajos pero el proceso deberá ser más abierto.

P.- ¿Qué se puede o debe hacer con las investigaciones engañosas?

R.- Si encuentras un trabajo que tiene datos fraudulentos es fundamental advertirlo y perseguirlo, más aún si lo has publicado en tu revista. Muchos editores se asustan por los problemas legales y no hacen nada. Pero, si no lo detienes, el estudio puede acabar apareciendo en otro sitio, como ya ha sucedido en alguna ocasión. Es más fácil hacer trampas en la Ciencia que en un casino.

P.- ¿Qué impacto tienen las publicaciones médicas?

R.- Antes creía que los especialistas abrían las revistas, veían un estudio sobre un nuevo tratamiento e intentaban probarlo en seguida. Pero no es así. Es un proceso más complicado y con más eslabones. Lo que se publica sirve para aportar nuevos materiales de trabajo, recomendar que no se use algún tratamiento... pero no para cambiar la forma de actuar inmediatamente. También influye el impacto que tenga el estudio en los medios de comunicación.

P.- ¿El contenido de estas revistas se elige pensando en ese posible impacto mediático?

R.- Los directores dirán que no, que sólo piensan en los pacientes y los médicos. Pero inevitablemente interesa lo nuevo, lo chocante, sobre todo en las revistas más grandes, que emiten comunicados a la prensa y demás. Recuerdo haber pensado en el impacto mediático con dos estudios sobre sexo. Ambos tuvieron mucha repercusión.

P.- ¿Qué nos depara el futuro?

R.- Tarde o temprano las investigaciones se publicarán primero en bases de datos en internet. Las revistas médicas buscarán allí el material relevante y lo resaltarán.

P.- ¿Cree que la información cambiará la relación médico-paciente?

R.- Este trato cada día es más igualitario y nos movemos hacia un mundo en el que habrá más enfermedades crónicas. Tenemos el proyecto de lanzar una revista para pacientes. Queremos que sepan que la medicina es incierta.

http://www.elmundo.es/salud/2007/708/1178316003.html

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