martes, 13 de abril de 2010

Las propiedades únicas del agua (1)



Manel Santiñà Vila, Médico
Barcelona, mayo 2008

Trabajo de fin de curso del Máster en Terapia Neural 2007-08
E.U.I. Sant Joan de Déu. Universitat de Barcelona


El agua esta formada por moléculas bipolares, constituidas por dos átomos de hidrógeno y uno de oxigeno. Se trata de una sustancia con propiedades únicas, inusuales, no esperadas en una molécula tan sencilla.

En el cuerpo humano el agua intracelular representa el 50% de la masa corporal y la extracelular el 20% (15% líquido intersticial y 5% líquido circulante). Cuanto mayor es la tasa de crecimiento y el trabajo metabólico realizado, tanto mayor suele ser el contenido de agua. En el ser humano, el contenido total de agua en el cuerpo es de casi el 90% en el estadio embrionario, pasando a ser del 70-75% en el recién nacido y en el lactante. Proporción que se mantiene en la edad adulta. En el caso del cerebro esta proporción llega al 90%. En la vejez el porcentaje se reduce hasta el 60%; lo que implica que a medida que envejecemos nos secamos.

Lo decisivo no es la fórmula, sino la estructura. Los dos átomos de hidrógeno están unidos al oxígeno mediante enlaces covalentes, de modo que se forma un triángulo isósceles en el que el ángulo H-O-H mide 105º; la distancia H-H es de 0,096 nm y la distancia H-O es de 0,152 nm.

La desigual distribución de la carga facilita una atracción electrostática reciproca y la formación de puentes de hidrógeno. De este modo una molécula de agua queda asociada con cuatro átomos de hidrógeno, dos mediante puentes de hidrógeno directos y los otros dos por encima de dichos puentes. Esto hace posible la formación de estructuras cristalinas tetraédricas. Es probable que los puentes de hidrógeno entre dos átomos de oxigeno sean el elemento estructural más importante del agua.

Las funciones vitales dependen, por tanto de la estructura intracelular del agua que posee dos características aparentemente contradictorias: el principio de ordenación, propio de un cristal, y la variación de la forma, propia del líquido.

La elevada constante dieléctrica, que es de 81,6 a una temperatura de 0º C hace que los cuerpos con una carga desigual se atraigan, de este modo el agua se convierte en el medio ideal de disolución y transporte para sustancias polares.

Las particulares características físicas del agua, en especial su plasticidad, permiten por una parte el almacenamiento de información “el agua tiene una memoria de elefante” y por otra parte, el transporte de información a todas las zonas del cuerpo. Esta transferencia de información desempeña, por ejemplo una función fundamental en el proceso de dinamización que se realiza en la preparación de los medicamentos homeopáticos.

Dada la sencillez y a la vez complejidad de la estructura bioquímico molecular del agua: ¿Realmente lo conocemos todo respecto al agua, su estructura, sus propiedades? Parece que la respuesta es que NO

La Dra. Del Río inició en el año 1968 sus investigaciones a partir de reflexionar en como se podían dar en el organismo respuesta en millonésimas de segundo, si el medio interno esta compuesto mayoritariamente por agua; la estructura de la cuál no predisponía a facilitar esa velocidad de movimiento y tampoco lo justificaba la velocidad de conducción de los axones neuronales o el conjunto de hormonas que ayudan al gobierno de nuestro medio interno.

Basándose en los trabajos que sobre la estructura del agua, realizó Linus Pauling en los años 50 y en los que postuló que las moléculas del agua podían presentarse unidas formando un dodeicosaedro de caras hexagonales y pentagonales a los que llamo clatratos . Estos clatratos que en total podían llegar a contener hasta 37 moléculas de agua serían inestables, se formarían y desformarían a 10 a la menos 11 segundos. A partir de este conocimiento, la Dra. del Río comenzó a postular que el agua de nuestros tejidos es en mayor parte cristal líquido en forma de clatrato: (H2O)37. Por tanto en un estado intermedio de la materia (mesomórfico), estable y con todas las propiedades y características de este tipo de molécula.

PROPIEDADES DE LOS CRISTALES LÍQUIDOS

Los cristales líquidos tienen todas las propiedades de movimiento de los líquidos, las propiedades ópticas de los cristales sólidos, sirven como unidades de almacenamiento de memoria y responden a diferentes longitudes de onda vibratoria. Todo lo cual les permite codificar y recodificar información en millonésimas de segundo. Estas propiedades son las que han permitido el desarrollo, por ejemplo de la tecnología láser, de las pantallas de plasma, los móviles, los microscopios electrónicos, los satélites, las naves espaciales y el avance de los sistemas informáticos capaces de registrar, guardar, ordenar datos, codificar, etc., etc. De este modo nuestras células se comunicarían a través de pantallas de cristal líquido: el agua en forma de clatrato, capturando y mandando información.

Las moléculas de cristal líquido son capaces de reaccionar a pequeñas modificaciones de energía codificando y transmitiendo longitudes de onda, siendo el vehículo ideal para transmitir a velocidades inimaginables la información electromagnética. Seria el equivalente a la energía que la cultura ancestral China dio el nombre del Chi o Qi; o el Ki de la cultura Japonesa; o el Prana de la cultura Hindú.

F.A. Popp sostiene que la información se transmite a través de biofotones (luz), una fuente de información electromagnética. Estas ondas lumínicas tendrían en el agua, estructurada en forma de cristal líquido en el organismo humano, el material ideal para constituir canales biofotónicos entre las distintas partes del cuerpo. Así la luz transcurriría por nuestras arterias electromagnéticas llevando información de una parte a otra del organismo. Sería el equivalente de los canales o meridianos de la acupuntura por donde circula el Chi, es decir la energía del cuerpo.

Peter P. Gariaev considera el ADN un biordenador capaz de recoger y transmitir información de su entorno a través de ondas, a partir de las cuáles pueden modificarse los patrones de comportamiento de las células.

Según Esther del Río la propuesta del agua como cristal líquido dentro de los tejidos es la única que satisface la transmisión de la información, tanto eléctrica como electromagnética del organismo, lo cuál lo confirma la existencia de una red ferroso-férrica conformada por macromoléculas de hierro ferroso-férrico en sus formas cristalinas romboides y tetraédricas que trabaja intermitentemente, produciendo energía electromagnética por diferencia de potencial. Tanto los cristales líquidos como la red ferroso-férrica conforman un sistema de información en donde cada macromolécula de hierro funciona como un microcampo magnético rodeado de agua cristal líquido (H2O)37 y otros elementos alcalinotérreos y metaloides

LA RED FERROVIARIA DEL CUERPO

J.L. Kirschvink en 1989 descubrió magnetitas en el cerebro de los animales, responsabilizándolas de su orientación hacia los ejes magnéticos de la Tierra. Más tarde completo este estudio, con el descubrimiento también de magnetita en el cerebro humano, con morfología de cristales.

Estas partículas magnéticas pueden tener forma esférica o piramidal y su distribución no es uniforme. Son mayores que una célula, se encuentran intermitentemente, reaccionan oxidándose y reduciéndose, formándose diferencias de potencial y por tanto una corriente electromagnética, de tal manera que todo el cuerpo humano esta nutrido de corrientes electromagnéticas que forman dentro del organismo una barrera de protección contra cualquier desequilibrio electroquímico.

Estas partículas son más densas en el centro del cuerpo y hacia el exterior se presentan de forma más aislada. En el centro del cuerpo conforman un eje situado delante de la columna vertebral, donde destaca la presencia de esferas compuestas de macromoléculas reducidas y oxidadas con una velocidad de intermitencia más fuerte que el rebote de las energías producidas, las cuáles tienen movimientos helicoidales hacia arriba y hacia bajo de este eje. Estas esferas magnéticas recuerdan a los chacras o centros de energía, explicados desde hace miles de años.

Esta red compuesta de microcampos magnéticos se ha constatado a través de aparatos de RX modificados con electroimanes, pudiéndose observar el cuerpo lleno de luces fluorescentes e intermitentes con densidades de magnetitas abundantes en donde se encuentran las glándulas más importantes del cuerpo coincidentes con los sitios en donde están descritos la existencia de los chacras. Así cada chacra estaría conformado por miles de magnetitas ferroso-férricas que toman la forma esférica.

Estas esferas se localizan en los lugares donde están las glándulas más importantes del cuerpo que coinciden con los 7 centros de la energía: órganos sexuales, glándulas suprarrenales, plexo solar (entre el hígado y el páncreas), glándula timica, glándula tiroides, glándula pineal y glándula hipófisis. Por lo que, según la hipótesis de la Dra. del Río, se puede deducir que este orden magnético protege al orden bioquímico a través de los cristales líquidos de los chacras/glándulas.

Así el ser humano estaría integrado por tres cuerpos, el magnético, el bioquímico y el mental. El magnético protegería el bioquímico celular, ya que esta red es la responsable de la producción de energía electromagnética que, como una tela de araña, atrapa los cristales líquidos que guardan y codifican la información. Los cristales líquidos pueden quedar en forma coloidal dentro de las células entre las hélices del ADN, o bien entre los aminoácidos de las proteínas que conforman el tejido conjuntivo que es el tejido que contiene más agua cristal líquido (80%). Recordemos que es aquí donde se encuentra el Sistema de Regulación Basal descrito por Pischinger y tengamos en cuenta la fisiología de este sistema

Los impulsos electromagnéticos están también involucrados en esta red de información, ya que la célula queda inmersa en un campo magnético, y ello permite proponer, según la Dra. del Río un trabajo de enlace entre la energía electromagnética producida por los seres vivos y el exterior como una gran antena parabólica que recibe información y emite longitudes de onda fuera del cuerpo en pulsos intermitentes con diferentes niveles de energía; eso podría ser el aura electromagnética.

A la vez explicaría el trabajo de nuestro sistema magnético como el de una bobina cuyo centro es más denso con energía en línea conformando los meridianos energéticos descritos por la medicina tradicional China.

En resumen y según los trabajos de la Dra. del Río toda célula requiere de cristales líquidos para la transmisión de información. Toda información interior es guardada en la estructura cerebral correspondiente a través de cristales líquidos. Así el organismo sería como un potente superordenador con pantalla de cristal líquido.

3 comentarios:

  1. Esta entrada de tu blog es espectacular, y te agradezco la vital información que me has brindado.

    Aquí está la llegada de la ciencia occcidental a la comprensión y la necesidad de aceptar lo que hace miles de años dicen las civilizaciones más antiguas y avanzadas como la china, mal que nos pese.

    Esto explica todo lo que no han querido reconocer y abre la puerta para que dejemos de ser meros consumidores de fármacos y nos convirtamos en dueños de nuestra salud.

    Dejo una reflexión: ¿Donde está la fuente de
    esta maravillosa agua con aún más maravillosos cristales que debemos consumir para
    mantenernos sanos y jóvenes?

    EN DONDE DIOS LA PUSO PARA NOSOTROS, mucho antes de que naciera la doctora que ahora lo descubre, y su fábrica de agua maravillosa, cuando Dios preparó el paraíso, lo llenó de esa agua de maravilla y les dijo a Adan
    y Eva: Aquí tienen el paraíso:

    DESFRÚTENLO (no es error de ortografía)

    DESFRÚTENLO

    COMAN TODA SU FRUTA !!!

    Hagámoslo.

    Gracias de nuevo

    ResponderEliminar
  2. Me olvidé de dejarte mis datos, perdona, soy

    Oscar Perone
    Buenos Aires
    Argentina
    sitio: http://www.oscarperone.com.ar

    ResponderEliminar
  3. oye y dónde puedo encontrar los trabajos de la Dra del Rio?

    ResponderEliminar