jueves, 25 de marzo de 2010

Biología del Libre Albedrío (1)








Mae-Wan Ho
Bioelectrodynamics Laboratory,
Open University, Walton Hall,
Milton Keynes, MK7 6AA, U.K.
Journal of Consciousness Studies 3, 231-244, 1996.

El destacado neurofisiólogo Walter Freeman (1995) comienza su libro declarando que la ciencia del estudio del cerebro está en crisis: su búsqueda de unas constantes que definan los estados cerebrales derivados de unos determinados estímulos ha fracasado, después de 33 años dedicados a este empeño. Los patrones de la actividad cerebral son irrepetibles, simplemente, pues cada percepción está influida por todo lo que ha ocurrido anteriormente. Es un callejón sin salida conceptual, no experimental o lógico. Este descalabro del determinismo mecanicista en la ciencia cerebral ya hace tiempo que se conoce, pero esto no supone un triunfo del vitalismo. Como recientemente ha demostrado Freeman, ciertos descubrimientos en matemáticas no lineales pueden contribuir a algún tipo de entendimiento de las actividades no repetibles del cerebro.


La tradicional oposición entre mecanicistas y vitalistas ya empezó a disolverse en el cambio de los siglos XIX a XX, cuando la física newtoniana dio paso a la Física Cuántica en el ámbito de las partículas elementales y de la Relatividad General a escala planetaria. La concepción estática y determinista del universo, con un tiempo y un espacio absolutos, se sustituye por nuevos contingentes, como el marco del espacio-tiempo dependiente del observador. En lugar de objetos mecánicos simples ubicando en el espacio y en el tiempo, se habla ahora de una deslocalización, las entidades cuánticas mutuamente ínter-relacionadas, cargados de su experiencia, como si se tratase de organismos en constante evolución. Estos nuevos puntos de vista dio lugar en la ciencia contemporánea occidental a la Filosofía Organicista (Organicismo).

Una figura clave del Organicismo fue el filósofo francés Henri Bergson (1916), que mostró como los conceptos de Newton, que dominaban las ciencias biológicas por aquel entonces, negaban las implicaciones psicológicas de nuestra experiencia anterior. En particular, destaca la inseparabilidad del espacio y el tiempo, ambos atados a los mismos procesos que tienen duraciones características. La otra figura significativa en el Organicismo fue el matemática y filósofo polaco Alfred Whitehead ( 1925), que vio a la física y toda la naturaleza como ininteligible sin una teoría minuciosa del organismo que participa en el conocimiento.

El Organicismo fue tomado muy en serie por un destacado grupo de personas que formaron una asociación multidisciplinar denominada Club de Biología Teórica. Entre sus miembros estaban Joseph Needham, un embriólogo y bioquímico eminente que más tarde sería reconocido por sus trabajos en torno a la Ciencia china; Dorothy Needham, bioquímico y estudiosa de la fisiología del músculo; el genetista C.H.Waddington; el cristalógrafo J.D.Bernal; el matemático Dorothy Wrinch; el filósofo J.H. Woodger, y el físico Neville Mott. Todos ellos reconocían la complejidad de la organización de los seres vivos, y que no se podía entender como un axioma, sino como algo que debía ser comprendido con ayuda de la filosofía, la física, la química, la biología y las matemáticas, con un espíritu de investigación libre, dejando abierta la posibilidad de nuevos conceptos o leyes que pudieran ser descubiertas.

Mucho ha corrido desde la constitución del Club de Biología Teórica, que acabó de forma prematura por falta de financiación de la Fundación Rockefeller. El Organicismo no ha sobrevivido como tal, pero su influencia se deja sentir todavía, tocando corazones y mentes, sintiéndose atraídos pro el enigma central que planteó Erwin Schrödinger (1944): ¿Qué es la vida?

En los años transcurridos se ha inventado la radio a transistores, la computadora, el láser. Nuevas disciplinas han surgido, como la termodinámico del no-equilibrio, la física del estado sólido, la óptica cuántica, y eso por nombrar sólo algunas de ellas. En Matemáticas, la dinámica no lineal y la teoría del caos, que se fueron abandonando a lo largo de las décadas de 1960 y 70. Quizás en parte debido a que muchos procesos no lineales y fenómenos de la físico-química están siendo estudiados activamente en los últimos diez años, volviéndose más y más orgánica.

En cierto modo, la totalidad de la ciencia está teñida de Organicismo, ya que incluso la conciencia y el libre albedrío están ahora en la agenda científica. Bergson (1916) dijo de forma convincente que el problema tradicional del libre albedrío estaba enfocado erróneamente, planteando un desajuste entre la calidad de la experiencia auténtica, subjetiva y su proyección en el lenguaje, en particular en el lenguaje de esa ciencia mecanicista que es la Psicología. En un libro reciente, se mostraba que los conceptos científicos occidentales contemporáneos referidos al organismo, llevan más allá de la termodinámica convencional hacia la teoría cuántica (Ho, 1993), ofreciendo puntos de vista rigurosos que reafirman y amplían de forma poética, e incluso romántica, las nociones de espontaneidad y libre albedrío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario