domingo, 28 de febrero de 2010

Fraude en las investigaciones del Dr. Reuben


Es Dr. Scott Reuben ha sido calificado por la presa estadounidense como el “Dr. Madoff de la farmacia”. Un ciclón ha pasado por el mundo científico y por la prensa estadounidense, El Dr, Scott Reuben, profesor en el Baystate Medical Center en Springfield, ex miembro de la Oficina de Comunicación de Pfizer, es el epicentro de un escándalo, considerado como el mayor fraude en la historia de la investigación médica.


Considerado como una eminencia en el campo del dolor, el Dr. Reuben llevaba un año en el banquillo de los acusados porque en marzo de 2009 la revista Anesthesiology News había revelado que desde 1996 los 21 artículos científicos publicados en los que describe los beneficios de ciertas moléculas milagrosas y presentando una serie de estudios estadísticos elaborados a partir de cero eran falsos. Los pacientes que se dijo habían probado el medicamento no existieron nunca. Reuben había inventado todo y las revistas científicas no vieron nada, pero sobre la base de estos resultados fraudulentos, millones de personas lo consumieron, dando pingües beneficios a las empresas que lo comercializaban: Pfizer, Merck y Wyeth. Entre 2002 y 2007, Pfizer concedió cinco becas de investigación a este médico, que era el orador acreditado para las presentaciones del producto.

Reuben llega a los EE.UU con una beca de 75.000 dólares de Pfizer para estudiar el Celebrex ® , que se convirtió en un éxito de taquilla, pero a través de las mentiras de unas cualidades que decía tener, frente a otros medicamentos ya existentes y mucho más baratos. Pero a pesar de las críticas, el portavoz de Pfizer dijo que la compañía no tenía la intención de retirar el medicamento del mercado, lo cual es comprensible dadas las enormes ganancias que estaban obteniendo.


Ya en diciembre de 2004, los funcionarios del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos decidieron suspender los ensayos que se estaban realizando sobre los adenomas, utilizando Celebrex ® , ya que consideraron que este producto aumentaba dos veces y media el riesgo de sufrir un ataque al corazón, frente a aquellos que sólo habían tomado un placebo. Ese mismo año, el periódico canadiense National Post informó que las autoridades sanitarias canadienses acusaban a Celebrex ® de causar la muerte de 14 personas que lo habían utilizado durante 5 años, y efectos secundarios graves a otras 100, incluyendo 19 ataques al corazón. El fabricante se apresuró a negar las acusaciones diciendo que no existía ninguna relación entre los síntomas y el consumo del medicamento.

Según el periódico
Prescrire de septiembre de 2002, este anti-inflamatorio pone en riesgo de sufrir hipertensión e insuficiencia cardíaca, pero que 10 años más tarde todavía la Seguridad Social sigue costeando el 65% del mismo.


El Dr. Reuben ha perdido su trabajo en el Baystate Medical Center de Springfield, firmando un compromiso que le obliga a pagar 420.000 dólares a los laboratorios, corriendo el riesgo de ser condenado a 10 años de prisión y a una multa de otros 250.000 dólares.

Es difícil creer que Pfizer no supiera nada de este chanchullo, ya que no es la primer vez que Pfizer se ve envuelta en este tipo de escándalos: el antidepresivo Zoloft; manipulación sobre la eficacia de Neurontin, resultando una multa de 430 millones de dólares, incluidos los 240 por violación de las normas de la FDA, pagando más de 152 millones en indemnizaciones, más 38 millones de euros para las agencias de protección de los consumidores. Es una de las multas más grande que nunca se haya pagado en la historia de los Estados Unidos por un fraude. [...]

En 2006, el New York Times informaba de un caso similar. En 2005, Eric Poehlman, de la Universidad de Vermont, admitió ante el Tribunal de Justicia de Burlington que llevaba más de una década publicando artículos falsos sobre la obesidad, la menopausia y la vejez, para de este modo obtener millones de dólares del Instituto Nacional de Salud. Durante cinco años negó los cargos que se hacían contra él, mintiendo bajo juramento, y tratando de desacreditar a los que le acusaban. Su juicio es el más caro en la historia de los fraudes científicos en los Estados Unidos. Sus “investigaciones” le valieron un amplio reconocimiento y la participación en muchas conferencias mundiales, obteniendo unos ingresos de 140.000 dólares al año, uno de los salarios más altos que da una Universidad.


El 7 de diciembre de 2003, el diario inglés The Observer publica un artículo esclarecedor sobre los grandes laboratorios que utilizan los servicios de “negros” para escribir sus artículos. Estas revistas tienen un gran prestigio entre los profesionales de Estados Unidos, Francia y otros países. La investigación de The Observer concluyó que el 50% de los artículos publicados en las revistas médicas estaban pagados por los laboratorios farmacéuticos, sin que esto se supiese. El truco consiste en eliminar el nombre del laboratorio o agencia y sustituirlo por el nombre de la persona invitada por el director de la publicación, aunque nada tenga que ver con el artículo en cuestión. [...]

Sylvie Simon
26/02/2010


http://www.votre-sante.com/suite.php?dateedit=1267220147


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