martes, 2 de febrero de 2010

El proceso silencioso del amianto


Beatriz Bonete Fernández
Diagonal


Años después de haber manipulado amianto, muchos trabajadores han sufrido cáncer de pulmón o mesotelioma, pero estas patologías no son reconocidas como enfermedades laborales.


El 15 de enero, el empresario italiano Rodolfo Belleli, de 97 años, era condenado en Mantua a tres años de cárcel y a pagar una indemnización de 2,4 millones de euros a las familias de cuatro operarios muertos de cáncer de pulmón por exposición al amianto en su empresa durante 18 años. Una insólita noticia de reconocimiento de una enfermedad laboral. A la hora de abordar las políticas de prevención en el empleo, además de los accidentes laborales, hay que tener en cuenta las llamadas ‘enfermedades profesionales’. A finales del pasado año, CC OO celebró el I encuentro sobre Buenas Prácticas en Seguridad y Salud Laboral, donde se demandó la necesidad de “hacer visibles las enfermedades profesionales que provocan diez veces más víctimas mortales que los accidentes laborales”, según palabras de Francisco Ferrero, secretario de Salud Laboral de CC OO Andalucía. El problema radica, principalmente, en que estas enfermedades profesionales no están reconocidas ni por la Seguridad Social ni por las mutuas. Junto a esto, la insuficiente vigilancia de la Administración y el incumplimiento de las normas de prevención laboral por parte de las empresas, hacen que los casos que aparecen de enfermedades profesionales en aquellas plantillas expuestas a sustancias nocivas, como es el caso del amianto, queden totalmente desprotegidas. CC OO en estas jornadas anunciaba que “en los próximos años, sólo a consecuencia del amianto, 500.000 personas fallecerán en Europa, y de ellas, 50.000 serán de España y 5.000 de Andalucía”. El amianto o asbesto es un producto mineral fibroso, resistente al ataque químico e incombustible, fuerte, duradero y de bajo coste, por lo que ha sido muy usado en actividades de construcción y productos industriales: tejas para recubrimiento de tejados, baldosas y azulejos, productos de papel y productos de cemento con asbesto, embragues de automóviles, frenos, componentes de la transmisión, conductos de aire acondicionado, tuberías, materias textiles termo-resistentes, envases, paquetería y revestimientos, pinturas... y un largo etcétera de hasta 3.000 aplicaciones industriales.

Exposiciones peligrosas

El riesgo de que pasen fibras respirables al aire aumenta durante la manipulación de materiales que contienen amianto, como en trabajos de demolición, corte, taladrado, rotura o cuando los materiales están muy envejecidos. La exposición al asbesto puede ocasionar enfermedades irreversibles del aparato respiratorio, como cáncer de pulmón, mesotelioma maligno [tumor canceroso del revestimiento del pulmón y de la cavidad torácica (pleura) o del revestimiento del abdomen (peritoneo)] y otra enfermedad pulmonar crónica llamada asbestosis. En el Estado español no se prohibió totalmente el amianto hasta 2001, aunque las primeras medidas se habían adoptado en 1984. Japón y Australia no lo prohibieron hasta 2003 y otros países como Francia y Reino Unido lo sacaron de la circulación legal en la segunda mitad de los ‘90. El mesotelioma pleural es una de las enfermedades profesionales más frecuentes, causadas por el efecto de la exposición a este producto. Según un artículo publicado por miembros de la Unitat de Recerca de Salut Laboral de la Universidad Pompeu Fabra, Silvia Pitarque y Fernando G. Benavides, “caben pocas dudas sobre la relación entre la exposición al amianto y enfermedades como el mesotelioma pleural y, sin embargo, el número de casos reconocido en España por la Seguridad Social dista mucho de la realidad: seis casos en 2003, y cinco en 2005”. “Que las enfermedades por amianto estén de actualidad pasa por que es una sustancia cuyos efectos no tienen graves consecuencias para la salud hasta pasados diez años o más, y ahora es cuando están empezando a aparecer enfermedades y muertes causadas por el amianto”, declara Paco Puche, miembro de Ecologistas en Acción en la provincia de Málaga. Las demandas han alcanzado tal importancia que se ha propuesto la conformación de un Tribunal Penal Internacional Laboral, en el que se juzgue a las empresas que han incumplido las normas de prevención laboral que se deben tomar frente a las consecuencias de la manipulación y exposición al amianto. Esta propuesta implica una lucha larga y no exenta de complicaciones, dado que no existe aún ningún Tribunal Penal Internacional de tales características que dé cobertura a las enfermedades profesionales. Mientras tanto, hay en marcha otra propuesta, quizás de más fácil consecución, que es la de llevar este tema ante el Tribunal Permanente de los Pueblos. Este tribunal fue creado con la intención de reivindicar y visibilizar aquellas actuaciones que la ciudadanía considera que tienen que salir a la luz y ser juzgadas, pero el Estado no hace por plantearlas ni elevarlas al estatus de cosa pública, como en el caso de la deuda externa.

MUERTES EN EUSKADI

La Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi (Asviamie) apoyó el año pasado a la familia de un trabajador de Ondarroa para que se reconociera su muerte por exposición al amianto como enfermedad profesional. Denunciaron además a las mutuas, por el no reconocimiento sistemático que muestran hacia las enfermedades profesionales, lo que dificulta que las familias puedan recibir una compensación por parte de las empresas, de acuerdo a la legislación vigente. También en el juzgado de lo social de Donostia se denunció la muerte de un operario el pasado agosto, por la misma causa, para que se reconociera la enfermedad profesional por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social. La Asviamie se concentró ante el Palacio de Justicia con el lema “El problema existe, el amianto mata, el asesino silencioso”.

ARCELOR, IZAR Y NAVAL GIJÓN

Según noticias publicadas por CC OO, las empresas Arcelor Mittal, Izar y Naval Gijón han sido condenadas a indemnizar a las familias de tres trabajadores fallecidos a causa de cánceres originados, según la sentencia, “por su prolongada exposición al amianto durante su actividad laboral en dichas empresas”. A pesar de esta noticia, desde CC OO Asturias se advierte de que en España aún no se reconocen fallecimientos derivados de enfermedades profesionales y se añade que, además, desde que estas enfermedades están siendo gestionadas por las mutuas, su detección y declaración ha descendido: “En 2006 eran el 85% del total; en 2007, el 68%; en 2008, el 64%, y en lo que va de 2009 sólo el 58%”. El reconocimiento que hace la Seguridad Social de estas enfermedades es a su vez ínfimo.

VICTORIA EN MANTUA

El empresario italiano Rodolfo Belleli de 97 años fue condenado el pasado 15 de enero a tres años de cárcel y a pagar una indemnización de 2,4 millones de euros a la familia de cuatro operarios muertos de cáncer de pulmón después de haber trabajado en la industria mecánica Belleli, expuestos al amianto desde 1962 a 1980. Mientras, en Turín continúa el “mayor proceso sobre el drama del amianto en Italia”, según anunciaba un periódico digital. La empresa acusada es Eternit, que quebró en 1986, y los empresarios involucrados son el multimillonario suizo Stephan Schmidheiny y el barón belga Jean-Louis de Cartier. Un total de 2.889 personas y asociaciones conforman la parte civil de lo que parece ser uno de los mayores procesos judiciales llevados a cabo con el fin de reconocer los efectos del amianto.

ESTIMACIONES de casos de mesotelioma y cáncer pleural por exposición al amianto en diferentes países:

JAPÓN 101.400 casos 2000-2039

HOLANDA 490 hombres 2017

FRANCIA 20.000 hombres 1996-2020

ITALIA 800 casos/año 2012-2024

REINO UNIDO 3.300 hombres/año 2020

EE UU 70.990 hombres 2003-2054

ESPAÑA 1.321 hombres 2007-2016

AUSTRALIA 11.000 casos 2002-2020

FUENTE: Unitat de Recerca de Salut Laboral de la Universitat Pompeu i Fabra.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/El-proceso-silencioso-del-amianto.html

"Hemos sido el último país de Europa en desterrar el uso del amianto"

Marta Cuatrecasas | Barcelona | 12/01/2009 |

"Tenemos el mal de la Rocalla". Así respondían los ex trabajadores de la fábrica de fibrocementos en Castelldefels cuando preguntabas por su estado de salud. Lo cierto es que habían desarrollado cáncer pulmonar por haber estado en contacto con el amianto, un silicato que rebosa tanto en virtudes como en toxicidad.
La portavoz de los afectados por amianto en Castelldefels, Laura Martin, lleva más de un año luchando por los derechos de los ex trabajadores de la Rocalla y sus familiares
La portavoz de los afectados por amianto en Castelldefels, Laura Martin, lleva más de un año luchando por los derechos de los ex trabajadores de la Rocalla y sus familiares

En octubre de 2007, los trabajadores de Correos y de los Juzgados, entre ellos Laura Martín, se alarman ante los numerosos casos de cáncer (un veinte por ciento de la plantilla). Y, según sostiene Laura Martin, no se trata de 'estar gafados', sino de que antiguamente en estos terrenos se erguía la Rocalla, demolida en 1992. La chispa que enciende todas las alarmas es cuando el Ayuntamiento topa con cantidades enormes de amianto enterradas en el subsuelo al iniciar las obras de un aparcamiento subterráneo en Castelldefels.

Del "mal de la Rocalla" a cáncer pulmonar. ¿Por qué tanto desconocimiento?
Sabían que se morían por culpa de la fábrica de fibrocementos pero no sabían porqué. La mayoría eran inmigrantes analfabetos y la fábrica se aprovechó de su ignorancia. Aún ahora muere gente y ni siquiera han recibido recompensa alguna por su enfermedad.

¿Por qué ahora, después de años, siguen apareciendo nuevos casos de cáncer?
Es una enfermedad latente. Las fibras microscópicas del amianto que son inhaladas se instalan en los pulmones y pueden provocar un cáncer quince o veinte años más tarde. En aquel entonces no existían medidas de seguridad y los empleados iban sin mascarillas e, incluso, comían encima del amianto. Volvían a sus casas con la ropa contaminada y los familiares entraban en contacto con esas partículas mortales.

¿Mortales?

El amianto puede producir placas pleurales benignas en los pulmones, y no te pasa nada, o un mesotelioma que en quince días te manda al otro barrio. Hace unos meses estaba hablando con un señor sobre el amianto porque él había trabajado en la fábrica, estaba aparentemente bien, y en un mes se había muerto. Las Administraciones sólo te reconocen la enfermedad cuando está muy avanzada y, en muchos casos, ya es demasiado tarde.

¿Por qué se dispara la alarma en octubre de 2007?
Los trabajadores de Correos y de los Juzgados, ambas oficinas construidas sobre los depósitos de amianto de la Rocalla, empezamos a detectar muchos casos de cáncer, un total de diez desde 1995 hasta ahora. Si contamos que somos sólo 52 trabajadores fijos, es una cifra bastante significativa. Ninguno es cáncer de pulmón, pero son muchos en un espacio muy pequeño. En febrero del año pasado murió un compañero nuestro, por ejemplo.

Si en los años sesenta se comprobó su toxicidad, ¿por qué hasta 2002 no se prohíbe en España?

Porque era un material que daba mucho dinero al ser muy resistente al calor y poseer muchas propiedades físicoquímicas. En los años sesenta, aunque hubiera algún estudio que relacionara el cáncer con el amianto, los casos no eran suficientes para que se prohibiera su uso. Además, está comprobado que la enfermedad se desarrolla al cabo de muchos años. Ahora se calcula que hay unas noventa mil muertes anuales por amianto en todo el mundo. Es una epidemia. En Cerdanyola, donde estaba la fábrica de Uralita, tienen censadas 600 personas afectadas, además de las que habrán muerto sin estar censadas.

¿Y en Castelldefels?

Aquí no se ha hecho ningún seguimiento y la gente está totalmente desinformada. Hasta octubre de 2007 nadie se había preocupado por investigar las causas del gran número de muertes por cáncer que ocurrían en la zona.

Otro hecho que dispara la alarma es el hallazgo de amianto en las obras del aparcamiento. Explíqueme.
Al hallar cuatro mil metros cúbicos de residuos de amianto se destapa el legado que dejó la Rocalla. Limpiar la zona le costará al Ayuntamiento medio millón y medio de euros porque han de trabajar con empresas especializadas para evitar que haya nuevas emisiones de fibras en el ambiente y se repita la misma historia.

El amianto enterrado, ¿es tóxico?

Según los expertos, si el amianto no se toca no es tóxico. Cuando se remueve el amianto las fibras cancerígenas se desprenden. Si se hace una reforma de un edificio que contiene fibrocemento o una demolición hay que seguir una serie de pautas que se regulan desde el año 2006. Antes de esa fecha se ha hecho lo que se ha querido. Hemos sido el último país de Europa en desterrar y regular el uso del amianto. Toda la gente que vivía en los alrededores de la fábrica ha estado expuesta a cantidades de fibra muy superiores a las que hoy en día se permiten.

¿De qué cantidades estamos hablando?
Está permitido 0,1 fibras por mililitro en el aire, es decir, prácticamente nada. En aquella época se llegaba hasta las 170 por mililitro.

Aunque no se haya hecho un seguimiento, ¿cuánta gente afectada se calcula que hay?
En febrero de 2008 se comienza un plan un seguimiento de los ex trabajadores de la Rocalla. La fábrica se desmanteló en 1992 y muchos de estos trabajadores, unos dos mil, se fueron a Cerdanyola a trabajar en la Uralita, la fábrica que absorbió a la Rocalla. Aún no tenemos los resultados del plan de seguimiento pero ya han pasado más de doscientas personas por nuestras asambleas. Y cada día el número aumenta.

Usted trabaja en Correos. ¿Han hecho estudios para comprobar si hay amianto en el aire?

En cuanto empezamos a movilizarnos le pedimos un estudio al Ayuntamiento y a la empresa. Al principio no querían porque decían que no existía ninguna fuente de riesgo. Preguntamos a la mutua de la empresa si tenían alguna cartería con este mismo panorama. Tal y como nosotros pensábamos, nos contestaron que no tenían ningún caso como el nuestro.

¿Te refieres a otras plantillas de trabajo con tanta gente afectada por cáncer?
Exactamente. La mutua nos dijo que no pero no quisieron relacionarlo con el amianto. Volviendo al tema de los estudios para certificar que el aire no estaba contaminado, en 2002 se hizo una captación de fibras y salió negativa. El problema es que quizá en ese momento el aire estuviera limpio pero no en otros años. Tú puedes haber estado expuesto pero la enfermedad manifestarse más tarde.

Entiendo...

Y lo peor es la desinformación que en torno a este tema. Hemos encontrado amianto tirado por la calle porque una persona desmonta un tejado o un depósito de agua y, como no sabe que es peligroso, lo tira en mitad de la calle. Luego aasa el camión de la basura y se lo lleva sin más. Hay un descontrol absoluto.

En referencia al gran porcentaje de trabajadores con cáncer, ¿cómo ha respondido el Ayuntamiento?
Hicieron un informe que resultó ser una patraña. Lo hicieron en base a 310 trabajadores, que son todos los contratos que se producen en Corres entre bajas, sustituciones y vacaciones, pero no es la plantilla estable. Lo hicieron para demostrar que el porcentaje de enfermos es más pequeño de lo que es en realidad. Diez casos de cáncer no son nada de un total de trescientos trabajadores. Pero un médico experto en la materia nos ha hecho un comentario y nosotros lo presentamos en el pleno. Aceptaron que habían errado y que harán un segundo informe.

Es un problema que tendrá continuidad muchos años. El problema de las muertes se calcula que hasta el 2040 se irán produciendo. A partir de ese año irá en declive si no se remueve el amianto que ya está puesto.

Fuente: http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090112/53612638658/hemos-sido-el-ultimo-pais-de-europa-en-desterrar-el-uso-del-amianto.html

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