jueves, 28 de enero de 2010

Comisión de investigación de la gripe A en Francia ¿Cuándo algún político hará algo parecido en España? ¿Será Fátima Aburto?


PROPOSICIÓN DE RESOLUCIÓN
con el objeto de crear una comisión de investigación sobre el papel de las empresas farmacéuticas en la gestión por el Gobierno de la gripe A (H1N1)


PRESENTADA

Por M. François AUTAIN, Mme Annie DAVID, M. Guy FISCHER, Mmes Gélita HOARAU, Isabelle PASQUET, Nicole BORVO COHEN-SEAT, Éliane ASSASSI, Marie-France BEAUFILS, MM. Michel BILLOUT, Jean-Claude DANGLOT, Mmes Michelle DEMESSINE, Évelyne DIDIER, M. Thierry FOUCAUD, Mme Brigitte GONTHIER-MAURIN, M. Robert HUE, Mme Marie-Agnès LABARRE, M. Gérard LE CAM, Mme Josiane MATHON-POINAT, MM. Jack RALITE, Ivan RENAR, Mmes Mireille SCHURCH, Odette TERRADE, MM. Bernard VERA y Jean-François VOGUET,

senadores

La epidemia de gripe anunciada por la Organización Mundial de la Salud como un desastre sanitario comparable al de la gripe española de 1919 ha sido mucho menos grave de lo esperado. En Francia ha causado la muerte de 262 personas, 10 veces menos que con la gripe estacional.

No podemos sino alegrarnos de esto, pero este final feliz ha tenido en contra a los expertos y al gobierno, que estuvo amenazando a la población conlo peor. Este clima de temor, que todavía se quiere continuar hoy, ¿ ha sido deliberadamente creado y mantenido desde un principio, a pesar de los mensajes tranquilizadores que llegaban del hemisferio sur?

Esta teatralización totalmente al margen de la realidad vivida, no es ajena sin duda a su escepticismo y al rechazo a la vacunación. No había ninguna razón para sentirse preocupados, y así lo ha demostrado en que en ningún momento participó en la gestión realizada de la crisis, como si la gripe estuviese encerrada en un pequeño círculo de Expertos en la órbita del Gobierno y el Ministerio de Sanidad. Ha habido una concepción tecnocrática en el desarrollo de las decisiones y en su aplicación.

En este sentido se han tomado una serie de medidas desproporcionadas e incompatibles con la única razón, dice el gobierno, del principio de precaución. El nivel de prudencia se acerca al de irresponsabilidad, o más concretamente, a asumir su responsabilidad, como si fuera posible superar el principio de precaución.

Por otra parte, ¿ cómo se puede pretender seriamente este principio sin ser sospechosos de querer extender la vacunación a gran escala cuando todavía no había demostrada su eficacia y seguridad? El imponer la vacunación es objeto de controversia, induciendo el gobierno el rechazo a cualquier tipo de vacunación.

Esta mala gestión marca el fracaso de un sistema basado principalmente en los expertos, contratados menos por su saber que por su relación con la industria farmacéutica. Probablemente por eso se inventó como una forma de beneficiar a los fabricantes de vacunas y antivirales.

Los beneficios generados por los laboratorios son enormes, como los gastos que han hecho los estados. Dos mil millones y medio de euros es demasiado para una gripe sobre la que se ha fantaseado mucho, generándose un impresionante arsenal de vacunas, antivirales y máscaras que nunca se han usado.

Para intentar comprender el papel desempeñado por la industria farmacéutica, y de acuerdo con los términos que aparecen en la Constitución, es necesario examinar las condiciones en las que la OMS ha elaborado recomendaciones sobre esta epidemia, aclarando las implicaciones que ha habido en el Gobierno.

La gestión de crisis por la OMS.

Esta gestión se critica cada día más. El 12 de enero de 2010 se anunció que habrá una investigación sobre el trabajo de la OMS. En este momento hay muchas incertidumbres sobre las condiciones en las que se declaro el nivel 6 de la pandemia por este organismo.

La OMS cambió los criterios el mayo pasado para definir lo que era pandemia. Esta nueva definición hace hincapié en la velocidad de la propagación del virus, sin tener en cuenta su letalidad. La velocidad de propagación del virus no es suficiente para caracterizar la gravedad de la epidemia. Por lo tanto, esta nueva definición es discutida por muchos epidemiólogos , incluyendo al profesor Jefferson, según dice en la entrevista del 21 de julio publicada en Der Spiegel: “ Según la antigua definición o era suficiente la rápida propagación, por lo que no hay unanimidad, y hay que considerar una alta tasa de mortalidad y de morbilidad. Ahora que estos criterios han sido abandonados, es posible que la gripe porcina sea declarada una epidemia.”

Esta nueva definición fue adaptada al virus H1N1, que mata muy poco, aunque se propaga con facilidad. Incluso se puede decir sin temor a contradicción, que sin este cambio la gripe A nunca se habría calificado como pandemia.

No se olvide que la alerta de pandemia, en virtud de los acuerdos entre la OMS y los laboratorios de Europa desde la gripe H5N1, genera una situación de emergencia que reemplaza la legislación ordinaria, muy ventajoso para los fabricantes de vacunas. Por ello, es muy importante que si se ha dado este cambio en la definición se examinen cómo ha tenido lugar y gajo qué condiciones.

El 11 de junio de 2009, Margaret Chan, de la OMS, dijo que el nivel 6 de alerta pandémica, el más alto que existe, obliga a los Estados miembros a lanzar una campaña de vacunación a gran escala. Curiosamente, el mismo día en el que hacía estas declaraciones, también dijo: “ Basándonos en la evidencia actual, la mayoría de los pacientes presentan síntomas leves y se recuperan con rapidez y completamente, generalmente sin tratamiento médico alguno”, añadiendo que “ a nivel mundial el número de fallecimientos es escaso...No esperamos un aumento repentino de las muertes o de casos más graves.”


Estas observaciones desconcertantes son incompatibles con el nivel de pandemia 6

Margaret Chan tomó la decisión después de consultar con el Grupo de Asesoramiento Estratégico de Expertos, SAGE, que incluye a expertos de la OMS, presidida por el profesor Albert Ostehaus, apodado el doctor GRIPE,q ue también es presidente del Grupo de Trabajo Científico Europeo sobre la Gripe, ESWI, que está financiado exclusivamente por los gigantes farmacéuticos.

Este ejemplo, qu eno es un caso aislado, plantea el problema de los vínculos existentes entre los expertos de la OMS con la industria farmacéutica. Se espera de ellos unos deliberaciones completamente independientes e imparciales, declarando sus conflictos de intereses, pero tales declaraciones no se hacen públicas.

También cabe preguntarse por la razones que llevaron a la OMS a ignorar sistematicamente los datos e informaciones que indicaban como falsas la tesis alarmistas:

1.- El 22 de mayo de 2009, en una conferencia de prensa Nancy Cox, directora de la división de la gripe en el Centro de Control de Enfermedades (CDC), estima que no hay pruebas suficientes que sugieran que la gripe H1N1 tiene un mayor peso específico que la gripe estacional.

2.- A partir de agosto, nos dimos cuenta de las informaciones tranquilizadoras que venían de los países situados en el hemisferio sur, como Nueva Zelanda, donde el invierno no trajo el desastre pronosticado. Al contrario, había sido diez veces menos mortal que la gripe estacvional.

De ahí surgen nuestras dudas y el cuestionamiento de las medidas tomadas en esta crisis, y las estimaciones de la OMS han pecado de excesivo pesimismo.

La actitud del Gobierno en el cumplimiento de los requisitos de la OMS

El Gobierno ha transmitido celosamente las recomendaciones de la OMS, salvo que nunca sobrepasó el nivel de alerta 5, que sigue en vigor, a pesar de que el pico de la epidemia ya ha pasado. La OMS sigue manteniendo el nivel de alerta 6. El Gobierno movilizó a todas las autoridades sanitarias, a los expertos, a los medios de comunicación, con el objeto de crear un ambiente propicio para la vacunación. Se hablaba que en Francia habría en torno a 30.000 muertes, según el profesor Antoine Flahaut, o hasta las 60.000 muertes de Bruno Lina. Se contaban extrañas historias sobre la histeria colectiva que se había apoderado de los ucranianos, ignorando que en Polonia, el presidente, siendo consecuente, se opuso a la vacunación, a pesar de la fuerte presión europea.

A pesar de todo, la campaña de vacunación ha sido un fracaso, tanto en términos de su organización, sólo 5,5 millones de personas vacunadas, cantidad muy por debajo de lo inicialmente previsto: 30 millones a finales de febrero eran las perspectivas que la Ministra de Sanidad se había impuesto, según sus declaraciones en Le Monde el pasado 3 de diciembre.

Las condiciones en que se hicieron los pedidos de vacunas dan pie a muchas críticas, porqu eno son ni claras ni coherentes. Si bien el Consejo Superior de Salud Pública (HCSP), en su dictamen del 2 de julio de 2009, expresó sus dudas acerca de la evolución de la pandemia y la virulencia de la gripe A, una semana después, el 15 de julio. La ministra anunciaba que Francia había realizado un pedido a las empresas farmacéuticas de 94 millones de dosis. El dictamen de la HCSP no cambió, y el 2 de septiembre hablaba de una “letalidad moderada, similar a la de la gripe estacional”.

Los contratos con los cuatro laboratorios ( GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur, Novartis y Baxter) son muy favorables para ellos. Protegen contra cualquier recurso de una u otra parte y están exentos de cualquier sanción por demora. Los precios cobrados por los laboratorios son desmesurados. El precio de venta de la dosis es muy superior a la de la gripe estacional, que no excede de 6,5 euros en las farmacias, que incluye el margen del mayorista y el farmacéutico, mientras que la venta en grandes cantidades sin viales y sin gastos relacionados con la promoción, tendría que suponen un ahorro. Estos contratos también establecen que el Estado puede pasar de 94 a 130 millones de vacunas, según una clausula, mientras que sí hubo la posibilidad en julio de modificar la orden de pedido del número de dosis. ¿Por qué no se acompañó una clausula de rescisión u opcional que permitiese modificar el pedido en el caso de una recomendación de dos dosis que fijó la OMS, pero luego invalidó la EMEA, Agencia Europea del Medicamento?

La idoneidad de un programa de vacunación de esta magnitud también puede ser seriamente cuestionada. De hecho, se conoció desde agosto que la gripe A era menos grave de lo esperado. No era muy tarde para reducir el pedido. Una vacunación del orden del 78% de la población no tiene precedentes. La campaña de vacunación contra la hepatitis B en 1994, no es ningún modelo de actuación. [...]
Por otra parte, no hay evidencia tangible de la eficacia y seguridad de estas vacunas. Incluyen en su composición un nuevo adyuvante que todavía no se ha utilizado en ninguna vacuna del mercado. Además, han sido elaboradas mediante procesos que requieren, según la HCSP, de un proceso de investigación que no se ha llevado a cabo, ya que el 29 de septiembre la EMEA concedía la aprobación para la comercialización de las vacunas de Navartis y GSK. Un su dictamen de 26 de junio, la HCSP recordó que “ el grado de eficacia clínica de vacunación contra la epidemia es incierto y la protección contra el virus podría ser incompelta.”

Uno se pregunta como la ministra de Sanidad, en virtud del principio de precaución, adquirió las vacunas sin estar previamente probadas. ¿Han utilizado las empresas farmacéuticas a la población en general como un campo de pruebas?

Por último, en lo que respecta a la eficacia de los antivirales, también es un asunto controvertido. Un estudio publicado en el British Medical Journal por un órgano independiente de médicos que no tienen ninguna relación con las empresas farmacéutica ha demostrado que no son más eficaces que un placebo, mientras que sí tiene efectos adversos significativos. ¿Qué ha llevado al Gobierno ha adquirir 35 millones de dosis de este fármaco que todavía se intenta vender, sin éxito? La prescripción recomendada a todos los médicos de este fármaco ha dado lugar a una fuerte respuesta médica.


Conflictos de interés de los expertos

La presencia de expertos con fuertes conflictos de interés en los organismos de la salud pública contribuye a desacreditar las decisiones que toman. Orientan las decisiones en favor de los intereses de la industria, en lugar del interés general. Las reticencias no quedan superadas cuando el experto hace pública su relación con la industria, rompiendo la confianza pública en los sistemas de salud, dándose decisiones sesgadas. Los conflictos de interés de extienden por doquier y alcanzan a los mismos médicos. Es preciso acabar con esta situación.


Fuente: http://www.senat.fr/leg/ppr09-226.html

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