sábado, 19 de diciembre de 2009

Tamiflu: ¿otro fraude científico?


¿Y ahora qué haremos con esta montaña de vacunas si la gente no quiere llevarlas en el brazo?


Para el tratamiento de la gripe H1N1, la industria farmacéutica tiene dos opciones: las vacunas y los antivirales. Tamiflu es el antiviral, con mucho, más popular. Es un medicamento derivado de una planta tradicional china, el anís estrellado.

Pero Tamiflu no es una planta, es una concentración de sustancias químicas biopirateadas de la medicina tradicional china. Y cuando se intenta aislar y concentrar las sustancias químicas de una planta se pierde el valor del todo el espectro de la planta medicinal.

Esto no ha impedido a Roche, el laboratorio fabricante de Tamiflu, desarrollar un mercado para este medicamento de varios millones de dólares. Pero para conquistar este mercado son necesarias pruebas de que Tamiflu es seguro y eficaz.


Roche ya ha dado pruebas de fraude científico


Roche afirma que son diez los estudios que muestran que Tamiflu es seguro y eficaz. Según la empresa, Tamiflu tiene todo tipo de ventajas, incluyendo una reducción del 61% de las hospitalizaciones de las personas tratadas con Tamiflu.

Estas afirmaciones no son ciertas. Simplemente, han sido fabricadas a la medida de Roche y por Roche.

Un artículo devastador publicado recientemente por British Medical Journal acusa a Roche de engañar a los gobiernos con los supuestos beneficios de Tamiflu. De los diez estudios citados por Roche, sólo dos de ellos han sido publicados en revistas científicas. ¿Y dónde están los datos originales de estos estudios? Están perdidos.

Los datos han desaparecido. Los registros desechados. Un investigador participante en un estudio dice que ni siquiera ha visto los datos. Así, la Collaboration Cochrane ha decidido revisar los datos y las investigaciones realizadas sobre Tamiflu. Las repetidas solicitudes a Roche de entrega de los datos originales han sido ignoradas. Los únicos datos recibidos han sido de un estudio inédito con 1447 adultos, que demuestran que el Tamiflu no es mejor que el placebo. Los datos de los estudios que demuestran la eficacia de Tamiflu, al parecer se han perdido para siempre.

La revista The Atlantic, que tiene antiguos empleados de Adis Internacional (la empresa de relaciones públicas de Big Pharma) dice que había recibido instrucciones de incluir de forma anónima estudios para Roche.

Pero lo mejor está todavía por venir: ¡ Roche dice que el nombre de los investigadores está todavía por incluir!

En el British Medical Journal habla uno de estos escritores fantasma:
“ Los registros de Tamiflu debían incluir una lista de mensajes clave. Estos habían sido preparados por el departamento de marketing, siguiendo las directrices de Roche. En la introducción... yo tenía que decir que la gripe es un problema importante y que había llegado a la conclusión de que Tamiflu era la respuesta.”

En otras palabras, el departamento de marketing de Roche ya había hecho ciencia y decía a los presuntos investigadores a qué conclusiones tenían que llegar con las pruebas clínicas. Los investigadores contratados para levar a cabo una investigación científica estaban controlados por los departamentos comerciales. Cualquiera que fueran sus descubrimientos científicos, los investigadores ya habían sido obligados a llegar a una conclusión “Tamiflu es la respuesta”.

Así que esto parece lo que se llama un fraude científico.

Incluso el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) ha sido estafado y engañado por estos posibles ensayos clínicos.

Como dice Shannon Brownlee en la revista The Atlantic: “ El Centro de Control y Prevención de Enfermedades parece funcionar en un universo alternativo, donde son más importantes los asuntos públicos que el hacer una investigación de calidad. Las recomendaciones para la gripe coinciden con los argumentos presentados por Roche, diciendo que la droga salva vidas, a pesar de los resultados de la FDA y la falta de estudios para la comprobación de esta afirmación. Además, ni la CDC ni la FDA han exigido estudios científicos que determinen de forma inequívoca que las declaraciones de Roche son válidas, es decir, que Tamiflu reduce el riesgo de complicaciones serias por infecciones virales y pueden salvar vidas. Nancy Coxx, que encabeza el programa de la gripe A en la CDC, nos dijo hace unos meses que se opone a los estudios controlados con la utilización de placebo (la mitad de los pacientes reciben Tamiflu y la otra mitad un placebo), porque de los beneficios de la droga ya se sabe y han sido probados.”

¿Han comprendido la última frase? La CDC no está interesado en un estudio serio sobre el Tamiflu, porque los “beneficios de la droga ya están probados”, salvo que no lo está. Así funciona la industria farmacéutica:

Paso 1.- Se hacen pruebas de los medicamentos
Paso 2.- Utilización de evidencias fraudulentas para aprobar el medicamento.
Paso 3.- Alentar el temor entre los pacientes para aumentar la demanda y alentando a los gobiernos a su utilización.
Paso 4.- Evite las pruebas científicas diciendo que el medicamento ya ha demostrado su eficacia, citando estudios fraudulentos como prueba.

Esta es la receta que sigue la CDC hasta el momento con Tamiflu. Una receta hecha con una dosis de estupidez científica y una lógica circular viciada, muy común hoy en la comunidad científica.

Incluso la FDA dice que Tamiflu no funciona. Algo a destacar, al menos la FDA no ha caído completamente en el engaño de Tamiflu. Han exigido a Roche que imprima anuncios que digan que nunca ha sido demostrado que el medicamento funciona:

“ No hay pruebas de que Tamiflu tiene un impacto positivo sobre las consecuencias de la gripe estacional, aviar o de otra pandemia vírica, tales como menos número de hospitalizaciones, mortalidad u otras que tengan una importancia económica”.

Aún más. Un portavoz de la FDA dijo a la revista Britsh Medical Jornal : “ … los ensayos clínicos no muestran diferencias significativas en las tasas de hospitalización, complicaciones y mortalidad entre los pacientes que recibieron Tamiflu y a los que se administró un placebo.”

Es el mensaje del disco rayado: Tamiflu no funciona, pero la ciencia dice por sus obras que Tamiflu funciona desde el comienzo.

El escándalo sobre el almacenamiento de Tamiflu

La ciencia está podrida, pero no lo suficiente para el gobierno de EE.UU. Basándose en evidencias fabricadas a medida por los grandes laboratorios farmacéuticos, el gobierno de Estados Unidos gastó 1.5 billones de dólares en comprar existencias de Tamiflu. Esto fue una buena noticia para Roche, pero una mala inversión para los ciudadanos de Estados Unidos, pues se hizo un enorme gasto para un medicamento que no funciona.

Como se dice en la revista The Atlantic:
“Para almacenar y recomendar Tamiflu, los gobiernos, los organismos de salud pública y otros organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, han basado sus decisiones en los estudios que decían ser independientes, pero que en realidad estaban financiados por la empresa Roche y habían sido redactados casi en su totalidad por los empleados de Roche o por los consultores pagos de la universidad.

[…]

El resultado de todo esto es que los gobiernos del mundo han gastado miles de millones de dólares en almacenar una droga que básicamente no funciona, una droga inventada por la propaganda y el fraude científico.

Por supuesto, no es la primera vez que los gobiernos gastan cantidad astronómicas de los contribuyentes, pero el ejemplo es preocupante teniendo en cuenta que se hizo con la excusa de que los remedios naturales no eran suficientes y que lo único que protegía contra el virus pandémico era Tamiflu.

[…]

Mike Adams

El artículo original, Natural News, publicado el 14 de diciembre de 2009.

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