miércoles, 2 de diciembre de 2009

Demanda contra los laboratorios que producen vacunas con mercurio (timerosal ó thiomersal)

Publicado por Miguel Jara el 1 de Diciembre de 2009

En 2005 Robert F. Kennedy Jr, abogado de prestigio en temas de salud y ecología y sobrino del malogrado presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, publicó su informe Deadly Immunity (Inmunidad mortal) en la revista Rolling Stone. Entre otras muchas informaciones, el trabajo ofrece datos sobre una reunión desarrollada en Simpsonwood (Georgia, EE.UU.), en junio de 2000. La reunión fue convocada por el Centro para el Control de las Enfermedades (CDC), sin comunicados públicos, tan sólo las invitaciones privadas a 52 asistentes.

Entre ellos: funcionarios de alto nivel del CDC y de la FDA (la agencia de medicamentos estadounidense), el especialista en vacunas más destacado de la Organización Mundial de la Salud y ejecutivos de los principales fabricantes de vacunas, como Merck, Aventis, GlaxoSmithKline y Wyeth (tres de estos laboratorios están demandados en España ante la Audiencia Nacional).

¿Cuál era el objetivo de tan inquietante cita? Una investigación había suscitado dudas sobre la seguridad de una gran cantidad de vacunas administradas a bebés y niños pequeños. El epidemiólogo del CDC Thomas Verstraeten había analizado una enorme base de datos con los historiales médicos de 100.000 niños y había descubierto que un conservante con mercurio incorporado a las vacunas -el Timerosal- parecía ser el responsable de un aumento espectacular de los casos de trastornos por déficit de atención, hiperactividad y autismo en niños.



En ese momento en EE.UU. había 4.200 demandas de padres de niños autistas. Tras analizar numerosas estadísticas que confirmaban dichos datos aquellos funcionarios y representantes de los laboratorios, en lugar de tomar medidas para alertar al público y eliminar el suministro de Timerosal de las vacunas, dedicaron buena parte del tiempo a discutir sobre cómo ocultar una información tan importante para la ciudadanía y en los años siguientes así lo hicieron.

La Audiencia Nacional española ha admitido a trámite una reclamación de responsabilidad patrimonial al Ministerio de Sanidad y los laboratorios GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur MSD, Wyeth, Lederle y Berna Biotech España, fabricantes de vacunas con Timerosal por los posibles daños que haya causado. La demanda está impulsada por la Asociación Vencer el Autismo (AVA) y la Asociación para Protección Ambiental a través del Ecoturismo y en la Defensa de la Salud (ANDECO), en nombre de 59 familias (hay otras 35 por formalizar) y gestionada por el abogado Felipe Holgado, un especialista en derecho sanitario. Es la primera vez que se presenta en España una demanda colectiva que cuestiona los efectos de las vacunas en nuestro organismo, al menos de las que contienen mercurio (la denuncia también incluye los daños que pueden provocar las amalgamas dentales fabricadas con dicho metal). En la Audiencia Nacional el asunto está en trámites previos, los de demanda y contestación. El Ministerio de Sanidad ha respondido al requerimiento de dicho juzgado que no está demostrada científicamente la relación del mercurio de la vacunas con el autismo. Lo ha hecho con consideraciones genéricas, sin adjuntar estudios individualizados de cada niño con autismo. Ahora le toca el turno a los cinco laboratorios demandados.


Se ha comprobado que tras la vacunación o la colocación de amalgamas dentales que llevan mercurio, aumentan los niveles de este metal en el cuerpo de los pacientes. Existen estudios que han demostrado que, tras una vacunación con Timerosal, se detectan en el organismo del receptor niveles de mercurio superiores a los recomendados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Organización Mundial de la salud (OMS)”, afirma Felipe Holgado, el abogado responsable de la demanda. “Un informe de evaluación terapéutica sobre las vacunas con Timerosal publicado por el antiguo Insalud en el año 2000 argumenta su peligrosidad –continúa-. Además, se sugiere que los laboratorios fabriquen vacunas sin esta sustancia”. Eso sí, dicha publicación destaca que en ningún momento se corte el límpido chorro de la vacunación de niños pues sus beneficios “son muy superiores a los riesgos potenciales derivados de la exposición a vacunas que contienen Timerosal”. Existen más de 10.000 estudios relacionados con la toxicidad del mercurio.


Más info: El libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo (Península, 2009) contiene un capítulo específico sobre este asunto, además de otros capítulos sobre cómo se ha hecho la campaña de lobby y marketing del miedo de la vacuna contra el virus del papiloma humano o sobre cómo se inventan enfermedades. video

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