sábado, 14 de noviembre de 2009

Gripe A: falsa conspiración, verdadera manipulación

La idea de que la gripe A es una conspiración mundial ha corrido como la pólvora a través de la red: virus fabricados por los laboratorios, vacunas contaminadas.... Pero se ha pasado por alto lo más importante: no es necesaria ninguna conspiración para que un virus, en este caso el H1N1, mute, algo muy conocido, en particular el virus que causa la gripe, que cambia de año en año.

El nuevo virus H1N1 es el fruto de este sistema irracional de producción de alimentos: cría intensiva del ganado, uso de sustancias de engorde, antibióticos, todo ello de modo indiscriminado y sin control sistemático de los veterinarios.

No hay tal conspiración, pero sí una manipulación política y un oportunismo por parte del algunos aprovechándose de la pandemia. El virus no ha sido difundido a sabiendas de hacer daño, pero varios grupos están obteniendo unos elevados beneficios, acelerando sus ganancias. Entre estos grupos sobresalen las empresas farmacéuticas, que con la excusa de su papel vital en el tratamiento de la pandemia siguen usando la salud como mercado y usando a la gente como conejillos de indias con vacunas no suficientemente probadas, o entrando en su composición distintas sustancias que pueden ser peligrosas.

Por otro lado, sirve al estado para captar la reacción de los ciudadanos ante una situación de riesgo y la implantación de nuevas normas que son vinculantes. La pandemia H1N1 es una oportunidad para preparar leyes de excepción, reducir más las ofertas educativas, agravar la precariedad y aumentar la flexibilidad en el empleo.

Se intenta crear leyes que limiten el movimiento de los ciudadanos en la calle, que los estudiantes no acudan a las aulas y se queden en casa, reduciendo así aún más el número de profesores. ¿Por qué se han cerrado algunos centros cuando ya el profesorado ha visto sus aulas casi vacías en ocasiones por la gripe estacional u otras enfermedades contagiosas?

Es decir, ha habido una oportunidad de oro para que el sistema experimente como se podría actuar en situaciones de riesgo social o emergencia, fuera ésta real o provocada.

El problema de los sistemas de salud es el mismo sistema que lo administra, pero que no puede llevar a una actitud en contra de los médicos o de los sistemas de salud existentes. Se nos trata de hacer creer de los enormes beneficios de la vacunación, de las cuales se dice que han aumentado la esperanza de vida de la población, cuando sabemos que ésta se debe sobre todo a la caída de la mortalidad infantil y a la mejora de las condiciones higiénicas y de alimentación.

Podremos legítimamente criticar cómo se está gestionando la pandemia, que tiene como finalidad distorsionar y crear una situación de alarma, con objeto de ver aumentados sus beneficios. La planificación, la gestión de la vacunación, las prioridades a tener en cuenta, las medidas de protección, todo esto debe ser objeto de un debate público y que hasta ahora no ha tenido lugar de forma sosegada.

Alternative Libertaire, octubre 2009

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