viernes, 20 de noviembre de 2009

Café y salud


El consumo de café ha sido considerado durante mucho tiempo como un factor de riesgo para la salud, relacionado con la aparición de enfermedades coronarias y desarrollo de cáncer. Pero los estudios epidemiológicos publicados los últimos años, a pesar de sus imperfecciones, son tranquilizadores: el consumo moderado de café ( no más de 4 tazas al día) puede incluso reducir la mortalidad cardiovascular, sin aumentar la mortalidad por cáncer.

En el ámbito de la alimentación y nutrición, la verdades de hoy son las mentiras del ayer.

Se destacó ampliamente los riesgos de su consumo, riesgos cardiacos (infarto de miocardio) y vasculares (elevada presión arterial) (1).

Esto no impidió a los médicos prescribir en los casos de angina de pecho nitroglicerina con cafeína.

Algunos también acusaron al café con los riesgos de carcinogénesis (debido a la presencia de las metilxantinas), con desarrollo de cáncer de páncreas y de vesícula biliar (2).

En los últimos años, los estudios epidemiológicos han limpiado al café y la cafeína de estos riesgos (3).

El café no favorece el desarrollo de cáncer de mama e incluso podría reducir este riesgo en mujeres postmenopáusicas (4)

De un posible riesgo ya se ha informado recientemente, muerte fetal, entre las mujeres que consumen más de 4 tazas de café al día. Este riesgo es mayor en mujeres que ya han tenido anteriormente abortos involuntarios. (5) (6).

Si el consumo moderado de café parece ahora seguro, con la posible excepción de las mujeres embarazadas, ¿puede ser beneficioso? La respuesta depende de la gran cantidad de trabajos publicados y de nuestro nivel de conocimientos actuales.

El consumo de café se asocia con una reducción de la frecuencia y la edad de aparición del Parkinson (7)

En Japón, el valor de los componentes del síndrome metabólico: presión arterial, circunferencia de la cintura, glucosa y colesterol, estaba inversamente relacionado con el consumo de café (8).

Varios estudios también han demostrado una asociación entre el consumo de café y la menor incidencia de diabetes de tipo 2 (9).

Incluso un estudio demostró una relación inversa significativa entre el consumo de café y la mortalidad total, bien cardíaca o de enfermedades cardiovasculares, entre los diabéticos de tipo 2, durante un periodo de 20 años (10).

Esta mejora en los niveles de mortalidad afecta a los ancianos. Un estudio siguió la evolución, desde 1991 hasta 2005, de una población de 817 personas nacidas en 1920 o antes. La mortalidad de este grupo se mostró inversamente proporcional a la cantidad de tazas de café que se consumían diariamente (11).

Un estudio realizado entre 41.736 hombres durante 18 años y de 86.214 mujeres durante 24 años, en periodos de 2 a 4 años, mostró una relación inversa entre la mortalidad global y el consumo de café, estableciéndose una reducción del 25% en la mortalidad cardiovascular entre las mujeres que consumen dos o tres tazas de café cada día. En los hombres, el consumo de café apenas cambiaba significativamente los valores de mortalidad entre los que si y no consumían café (12).

Por último, un estudio realizado por los equipos sueco, finlandés y estadounidense, señala que un consumo elevado de café ( más de 8 tazas por día) y moderados de té, redujo significativamente, entre los 26.656 hombres, fumadores, de entre 60 y 69 años de edad, el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, sin modificar los riesgos de hemorragia cerebral o meningitis.
(13) Este estudio es cuestionable, ya que se comprueba el consumo de café al inicio de la prueba pero nos los cambios experimentados durante los 13 años del seguimiento.

Todos estos estudios y observaciones, sugieren que el consumo de café, con excepción de las mujeres embarazadas, no tiene riesgos para la salud.

Las conclusiones de los estudios que muestran una disminución en la mortalidad general, debido principalmente a una reducción en la mortalidad cardiovascular, sin incrementar otras causas de mortalidad, no permiten, como todos los estudios de observación no aleatorios, establecer una relación de causa entre mortalidad y consumo de café, pero si una fuerte asociación.

El estudio de las relaciones entre la salud y el café plantea tres puntos importantes:

1º.- Todos los estudios están sesgados, se basan en declaraciones cuya exactitud no puede ser verificada, ya que los sujetos participan en una encuesta en la que se les pregunta sobre su consumo.
El consumo de café varía según los países. En Francia es de 6 kg. Por persona. En Europa, los países escandinavos son los principales consumidores (11 kg. Por persona) y en Italia es muy bajo, de 4 kg.

Las preguntas se refieren al consumo de café, no de cafeína, que varía de unas bebidas a otras (té, café, refrescos), la forma de elaborar el café, el volumen de la taza. Ciertos refrescos son la principal fuente de cafeína en los adolescentes.

Debido a la multiplicidad de estos factores, es difícil determinar el consumo real de cafeína de un individuo.

Por ejemplo, un estudio reciente realizado en Australia, muestra que las variaciones en el contenido de cafeína entre el café exprés y el café comprado es del orden de 25 mg a 214 mg, con un promedio de 106 mg. (14)

El consumo promedio de cafeína en la población de EE.UU en 1998 fue de 193 mg. por día presente en el café (71 %), refrescos (16%) y té (13%) (15).

2º.- ¿Es la cafeína o los otros componentes del café los que explican los datos clínicos obtenidos?

De hecho, el consumo de café descafeinado puede conducir a resultados que reproducen algo atenuados los datos clínicos obtenidos por el consumo de café no descafeinado. (16)

Para explicar el efecto del café descafeinado se han recordado sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, y la presencia de polifenoles en el té. (17)

3º.- ¿Todos los consumidores reaccionan de forma idéntica ante el consumo de café?

 Desde hace tiempo se sabe que los efectos del café durante el periodo de alerta, varía de unas personas a otras, lo que explica por qué algunas personas pueden tomar café por la noche sin que les produzca insomnio. También sabemos que estas diferencias se deben en gran parte a la existencia entre la población de dos genotipos de enzimas que metabolizan la cafeína. Unos metabolizan la cafeína rápidamente y otros, por el contrario, lentamente. Es posible que los riesgos coronarios sean más frecuentes entre los que metabolizan la cafeína más lentamente. (18)

Conclusiones:

1.- Los riesgos para la salud por el consumo de café se han exagerado en el pasado.
2.- La mayoría de los estudios publicados en la última década son, a pesar de sus defectos, como para tranquilizar y sugieren que el consumo de café se asocia a una mejor salud cardiovascular, y no favorece eñ desarrollo del cáncer.
3.- Es posible que un alto consumo ( más de cuatro tazas al día) sea un factor de riesgo para los pacientes coronarios que metabolizan lentamente la cafeína (aquellos que no pueden dormir si toman café por la noche)




Dr. Claude Béraud

Notas:
[1] Rosner S A and al. Coffee consumption and risk of myocardial infarctionamong older Swedish. Am J Epidemi. 2007; 165:288-293.
[2] Wyngaarden J B, Smith L H Tetxtbook of medicine 18th edition 1988 W B Saunders Philadelphia.
[3] Willett W C and al Coffee consumption and coronary disease in women. A ten year follow-up. JAMA 1996 ;275 : 458-462.Naganuma T and al Coffee consumption and the risk of colorectal cancer ; a prospective cohort study in Japon. Int J Cancer 2007 ; 120 :1542-7.
[4] Ganmaa D and al. Coffee tea, caffeine and risk of breast cancer : a 22 year follow-up. Int J Cancer 2008; 122 : 2071-6.
[5] Weng X and al. Maternal caffeine consumption during pregnancy and the risk of miscarriage: a prospective cohort study. Am J Obstet Gynecol. 2008.198:279.e1-279.e8.
[6] Bech B H and al. Coffee and fetal death: a cohort study with prospective data. Am J Epidemi. 2005; 162:983-990
[7] Benedetti M D. Smoking, alcool, and coffee consumption preceding Parkinson’s disease. Neurology 2000; 55:1350-1358.
[8] Hino A. Habitual coffee but not green tea is inverselyassociated with metabolic syndrome. An epidemiological stydy in a general Japanese population. Diabetes Res Clin Pract. 2007; 76:383-389.
[9] Date I H. and al . The relationship beetween green tea and total caffeine intake for self reported type 2 diabetes among Japanese adults. Ann Intern Med 2006; 144:554-62.
[10] Bidel S. Coffee consumption and risk of total and cardiovascular mortality among patients with type 2 diabetes. Diabetologia. 2006; 49:2618-26
[11] Happonen P. and al. Coffee consumption and mortality in a 14 year follow-up of an elderly northern Finnish population. Br J Nutr 2008; 99:1354-61
[12] Lopez-Garcia E and al. The relation of coffee consumption with mortality. Annal Inter med 2008.148:904-914.
[13] Larsson S C. Coffee and tea consumption and risk of stroke subtypes in male smokers. Stroke. 2008 ; 39 :1681-1687.
[14] Desbrow B . An examination of consumer exposure to caffeine from retail coffee outlets. Food Chemical Toxicology 2007 ;9 :1588-92.
[15] Frary C D. and al. Food sources and intakes of caffeine in the diets of persons in the United States. J Am Diet Assoc. 2005; 105:110-3
[16] Lopez-Garcia E and al. The relation of coffee consumption with mortality. Annal Inter med 2008.148:904-914.
[17] Lopez- Garcia E. and al. Coffee consumption and markers of inflammation and endothelial dysfunction in healthy and diabetic women. Am J Clin Nutr 2006 ; 84 :888-893.
[18] Cornelis M C. Coffee,CYP1A2 genotype and risk of myocardial infarction. JAMA. 2006; 295 : 1135-1141.

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