martes, 20 de octubre de 2009

Sobre la publicidad engañosa: Actimel y cereales

El año pasado, los Premios Sombra 2009 a la peor publicidad dieron el Premio "Tortilla de silicona" al Actimel de Danone, por utilizar publicidad engañosa y presentar como saludables productos que no aportan nada extraordinario.

Ahora, la institución que regula la publicidad en el Reino Unido ha vetado directamente la publicidad de este tipo de productos, dando un buen varapalo a la gran industria de la alimentación, causante del actual aluvión de productos funcionales:

« Los yogures pueden ser muy sanos, pero no hacen milagros. El organismo público que garantiza la veracidad de la publicidad en Reino Unido ha ordenado a Danone que retire un anuncio de Actimel por garantizar efectos que no están científicamente probados. Justamente lo contrario de lo que afirmaba la publicidad en las pantallas de televisión.

El veredicto establece que no se puede afirmar que el consumo de ese producto es especialmente recomendable para aumentar las defensas de los niños contra las enfermedades. En el anuncio, las palabras "científicamente probado" aparecen destacadas mientras se ve a unos niños de un aspecto muy saludable.

Danone envió varios estudios al organismo para convalidar el contenido de su publicidad. Fueron rechazados por no ser concluyentes en relación al argumento de que consumir Actimel es bueno para la salud de personas que ya están sanas.

La decisión es otra mala noticia para los productos "probióticos" de gran éxito en los supermercados de la mayoría de los países europeos.

Contienen bacterias similares a las ya existentes en el interior de los intestinos y que supuestamente tienen efectos beneficiosos en el organismo humano. No son de por sí negativos, pero muchos científicos consideran que son superfluos en las personas sanas y no tienen efectos reseñables en las que tienen problemas de salud.

"Estas bacterias han evolucionado con nosotros y de hecho existe un número gigantesco de ellas dentro del cuerpo humano", explicó a la BBC Jeremy Nicholson, jefe de cirugía del Imperial College de Londres. "Para igualar el número de bacterias que hay en tu intestino, necesitarías tomarte unos 50.000 botes de Actimel cada día".

Freno de la UE

Los productos probióticos ya se toparon con la realidad científica cuando hace unas semanas la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, un organismo de la UE, rechazó todos los alegatos presentados por las empresas fabricantes. De las 180 virtudes presentadas, la agencia no aceptó ninguna.

Ese resultado no afectaba a los productos de más venta en las tiendas británicas, Actimel y Yakult. Las empresas fabricantes Danone y la japonesa Yakult retiraron las alegaciones justo antes de que comenzaran las pruebas ganando algo más de tiempo. Posteriormente, volvieron a presentarlas, pero la agencia no emitirá sus conclusiones sobre ellas hasta el próximo año.

Gracias a una ley europea aprobada por la UE en 2006, todos los productos que alegan tener efectos beneficiosos para la salud deben pasar por un proceso de verificación. La mayoría de los análisis realizados hasta ahora han resultado negativos. »

Extraido de "Actimel no puede alardear de bacterias", IÑIGO SÁENZ DE UGARTE, Público, 15/10/2009


Consumers International (CI) ha elaborado una investigación en 32 países sobre el mercado de los cereales y su papel en la alimentación infantil y juvenil. El estudio, titulado "Cereales peligrosos", pone en evidencia el carácter engañoso de la publicidad de este sector y los hábitos poco saludables que promociona:

« Los cereales para el desayuno constituyen un mercado variable y en expansión, en particular para las dos principales fabricantes multinacionales, Kellogg’s y Nestlé. En gran medida el crecimiento del mercado es el resultado de la exitosa promoción que llevan a cabo estas dos empresas, que presentan estos productos como un desayuno adecuado y saludable para que los niños comiencen el día. La investigación, realizada por 32 organizaciones de consumidores de todo el mundo miembros de Consumers International (CI), incluyó varios cereales para el desayuno publicitados para los niños. Este informe se centró en 13 variedades disponibles de cereales en los mercados de todo el mundo, fabricados por Kellogg’s y Nestlé.

Los resultados muestran un cuadro muy diferente al mostrado por las campañas de promoción de las empresas. La realidad es que los tipos más populares de cereales que fabrican Kellogg’s y Nestlé y cuya promoción está dirigida a los niños, tienen un contenido excesivo de sal y azúcar. Varios productos de populares cereales arrojaron niveles de sal mayores a aquellos que contienen papas y nueces saladas, algunos incluso más sal que el agua de mar.

Otros tipos presentaron un contenido de azúcar más elevado que las galletas o rosquillas glaseadas. A la luz de estos resultados, CI considera que es irresponsable el despliegue de personajes de dibujos animados, uso de celebridades, publicidad por televisión y los sitios web que utilizan Kellogg’s y Nestlé en la promoción de productos con alto contenido de azúcar y sal dirigida a niños y padres y que ello debe ser frenado.

A muchos padres, sin duda, les chocará conocer los altos niveles de azúcar y sal de varios cereales para el desayuno. Sin embargo, existe además el riesgo de que esta irresponsable promoción contribuya a una crisis internacional. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 2.300 millones de personas, casi un tercio de la población mundial, presentará sobrepeso en 2015. Esta situación está propiciando un aumento de enfermedades no transmisibles tales como diabetes, cardiopatías y algunos cánceres. Pese a que son varias las estrategias necesarias para enfrentar esta pandemia, un aspecto vital es establecer hábitos saludables de alimentación entre las personas jóvenes. Mediante la promoción de productos con alto contenido de sal y azúcar dirigida a los niños, las compañías alimentarias están estableciendo patrones de consumo que propician la pandemia de la obesidad. No sólo están comunicando a los niños mensajes irresponsables sobre lo que es saludable comer, sino que simultáneamente están menoscabando los esfuerzos de los gobiernos y la sociedad civil para promover dietas más saludables. »

En cuanto a las estrategias de información engañosa detectadas en el propio envase del producto, Consumers International dice que "la información específica era expresada en relación a un peso de referencia, pero en algunos casos el peso se relacionaba con información sobre el tamaño de una ración, que variaba entre diferentes productos y países. A menudo la declaración nutricional consideraba el consumo del producto con “leche añadida”. Una práctica engañosa si los productos no son consumidos habitualmente con leche, y que puede además significar la declaración de un aporte nutricional incorrecto, cuando el beneficio es derivado de la leche y no del producto mismo. La cantidad de leche añadida variaba entre productos y países. En general, la leche añadida era descrita como semidescremada, pero no siempre era así."

Entre otros trucos, las marcas de cereales desinforman omitiendo información específica sobre el público infantil al que se dirige el producto: " Muchos de éstos productos se comercializan específicamente para niños pequeños, con necesidades de energía menores que las de adolescentes y adultos. En general, se acepta que los niños menores de 6 años necesitan un promedio de 1400-1550 kcal por día, y los menores de 10 años, unas 1800 kcal por día. Los fabricantes prefieren utilizar las cifras para personas adultas, ya que así el porcentaje de contribución del producto es menor, dando a entender que se puede comer mayor cantidad en la dieta diaria. Los niveles de sal, azúcar y grasas para adultos son mayores, por lo que nuevamente el porcentaje de contribución del cereal parece ser menor."

Estudio de Consumers International (CI)

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