jueves, 29 de octubre de 2009

Ha nacido la medicina basada en evidencias

Nunca un escándalo ha estado tan cerca de estallar: por primera vez en un medio de comunicación aparece una información que revela una rara connivencia entre la profesión médica y los medicamentos.
En poco tiempo hemos pasado de un cierto oscurantismo sobre la cuestión, a conocer la connivencia de los médicos y empresas farmacéuticas dado el elevado número de prescripciones, medicamentos puestos en circulación muy generosamente, los accidentes por las vacunas... unas situaciones que se repiten de forma asidua.
Hemos escuchado en la radio, visto en la pantalla del televisor, de todo: a Marc Principal diciendo que la medicina nos está matando; al Dr. Dupagne haciendo promesas para que estalle está burbuja médica; a Dr. Salvador Boukris presentando su libro “Las drogas que nos enferman”; al Pr. Even prologando el libro mencionado; al Dr. Nortin Hadler hablando del Fin de la Salud; “Queridas toxinas”, de Jean-Paul Jody, novela que nos revela las prácticas farmacéuticas; “El jardinero fiel”, excelente película basada en la novela de John Le Carré, basado en hechos bien documentados; la relación posible entre autismo y vacunas; relación entre medicamentos y trastornos psiquiátricos, como la hiperactividad de los niños, y el riesgo que supone el consumo de Ritalin.
Es hora de parar todos estos abusos: la charlatanería, las estafas médicas, las mentiras, manipulaciones de los presciptores de medicamentos.
¡Y todavía llegará más! Al menos abracemos esa otra creencia, que no es fe, en que el mejor medicamento es el bienestar de la humanidad, el respeto al cuerpo y la mente. Ha llegado la medicina basada en evidencias (MBE).
Cada vez se resquebraja más la llamada pseudomedicina científica. ¿Es para sorprenderse? ¿Hay que seguir pagando la enfermedad en nuestros cuerpos para justificar los sufrimientos adicionales que suponen a veces la administración de muchos de los medicamentos?
La salud tiene un precio, pero el dinero se lo llevan políticos y financieros.

No es que rechacemos la medicina alopática convencional, sino que pedimos una información veraz y que haya un consentimiento del paciente para su administración y que se deje de alabar de forma obsesiva los méritos de la lucrativa “medicina científica”.

Es precisa una igualdad y complementariedad entre las diversas formas de atención: alopática, homeopática, medicina china, ayurvédica, etc. Todas ellas tienen sus éxitos, sus invconvenientes, sus limitaciones, que dependen fundamentalmente de nosotros, nuestras creencias, nuestras elecciones, nuestra conciencia.
¡Es hora de reclamar este derecho! Decírselo al médico, que lo anote en vuestro expediente médico, y mostrarse orgulloso por esta decisión!


El Dr. Roselyne Morel
29/10/2009
Roselyne Morel es médico, diplomada por la Facultad de Medicina Xavier Bichat (Paris VI).

1 comentario:

  1. Efectivamente, y para ello es imprescindible la representacion de los usuarios en el control de todas las practicas medicas (alopaticas o de cualquier otro tipo).
    Pero , que se puede esperar de unos profesionales que ni siquiera dan los informes por escrito y comprensibles a quienes les pagan.
    Y de facturas......para que hablar.

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