jueves, 8 de octubre de 2009

¡Buenas noticias: el cáncer ha sido por fin vencido!

Pero usted que nos lee no nos cree. Si así fuera los ministros estarían lanzando la noticia por los medios de comunicación y se propagaría la noticia por las calles y los lugares públicos.
Es algo tan increíble, sin embargo esto se sabe desde hace más de 30 años. Pero si nos lee un momento quizás aclaremos la cuestión, sólo es preciso un poco de paciencia y de atención.
El 4 de noviembre de 1971, el Presidente de la Asociación Médica del Norte dijo, después de su confirmación experimental en la prevención del cáncer durante varios años en animales, que rompía voluntariamente el silencio, mantenido hasta entonces sin justificación.
También dijo que se iba a aplicar este método preventivo.
¿Qué ha sucedido desde entonces? Nada.
¿Qué pasa ahora? Que el número de cánceres está aumentando, un 43 % en la mortalidad entre 1950 y 1983. Es decir, la situación ahora es peor.

El uso de quimioterapia no ha respondido a las esperanzas que en ella se depositaron.
Se dan ciertos consejos para su prevención: comer menos, beber menos, no fumar, tener cuidado con los plaguicidas que son muy tóxicos, etc... Lo que ha leído hasta ahora no cambia mucho la situación.

¿Qué es el cáncer?

El organismo se compone de varias poblaciones de células diferentes. Estas poblaciones se cancerizan debido a la edad. Pero cuando se hace un cultivo de tejido sano en un tubo de ensayo, debido a las condiciones ideales en un ambiente estéril, la adecuada nutrición y la oxigenación, vemos con el tiempo una degeneración en el tejido, debido a que tienen un potencial limitado de división (70 mitosis), mientras que las células cancerosas tienen un potencial ilimitado de divisiones celulares. Así que un tejido que ya ha agotado sus divisiones o se muere o solamente se compone de células cancerosas.
De hecho, el principal factor de riesgo es el envejecimiento. Por lo tanto, cuando el cuerpo envejece es canceroso.

Esta es también la razón por la que a medida que aumenta la longevidad de la población es mayor la frecuencia con que aparece la degeneración de los tejidos. Como la longevidad aumenta regularmente, también aumenta regularmente el cáncer en la misma progresión.
Este es el principal obstáculo contra el que tropieza la prevención pasiva. No puede eliminar el principal factor de riesgo, que es la edad: no podemos evitar que el tiempo fluya. Todas las acciones encaminadas a reducir los factores de riesgo tienen efecto en un sentido solamente: una disminución en las radiaciones producen una regresión en la leucemia temprana; eliminando el tabaco se reduce el cáncer de pulmón; disminuyendo la ingesta de alcohol disminuyen los cánceres del aparato digestivo. La suma de todos estos modos de prevención y la mejora del estilo de vida aumenta la esperanza de vida. Y la esperanza de vida es el factor principal para que aparezca el cáncer.
Así que en el caso ideal que lográramos eliminar todos los factores de riesgo, con excepción de la edad, se tendría una desaparición de los cánceres prematuros o tempranos, pero al precio de continuar con un proceso más lento de degeneración celular, incluida la arteriosclerosis. La prevención pasiva es un callejón sin salida, no resuelve el problema de la aparición del cáncer. No podemos cambiar la sucesión temporal.
Si bien son positivos los cambios que en cuestión de higiene ha habido en la vida moderna, tales como el salinidad de los alimentos, el ahumado... pero se traslada a otra nuevas enfermedades que han hecho su aparición, como es el caso del Alzheimer, que está en pleno auge.
Por lo que respecta a la enfermedad cancerosa, es que sigue siendo persistente, cotidiano, con un alto índice de mortalidad y que el número de casos aumenta.


Entonces, ¿qué podemos hacer?

¿Deberíamos hacer como en el Congreso Internacional de Houston en 1968, el congreso de la desesperación y la renuncia?
No, en absoluto.
Existe un método simple, eficaz y seguro, demostrado experimentalmente por el Instituto Nacional del Cáncer y que ha tenido ocultado durante 20 años.
Se trata de la prevención activa, que sustituye a la prevención pasiva. Se basa en la evidencia y en el desarrollo clásico del cáncer: es mucho más eficaz.

Consideremos primero la evidencia. La evidencia es que es muy difícil detectar un cáncer en sus comienzos y cuando se detecta ya está formado por varios millones de células, es decir, tiene la masa de un gramo. Antes de alcanzar esta masa, el cáncer puede ser detectado y no ocasionar problemas. La masa de mil millones de células es la manifestación clínica de su existencia. Es entonces cuando la mujer nota un bulto en el pecho o el hombre escupe saliva sanguinolenta, manifestación de un cáncer de pulmón, o se presenta la primera hemorragia de un cáncer intestinal ya presente.

Es decir, la detección del cáncer se presenta muchos años después de la aparición de la primera célula cancerosa: 8 años para un cáncer de mama, 12 para uno de pulmón y 14 para uno intestinal.
Durante este largo periodo de vida en silencio y escondido, el cáncer se desarrolla y ningún método lo puede detectar y por tanto no puede hacer nada para eliminarlo.

Es durante este tiempo cuando el cáncer es débil y vulnerable. Y lo es porque su masa es muy pequeña, el mismo que dentro de 8 o 12 años de desarrollo encubierto representa mil millones de células. En su primer año de evolución sólo presenta 16 células, y está claro que es mejor atacarlo con 16 que no con mil millones.

También es más vulnerable porque en un principio las células mutadas que son viables son escasas y mueren de forma espontánea, o a la mínima agresión producida por un medicamento, mientras que la viabilidad es mayor con el tiempo, formándose un embrión de masa cancerosa firmemente establecida.


¿Pero cómo puedo destruir el cáncer cuando es tan pequeño si es indetectable?

Pues no buscando, pero teniendo en cuenta que puede existir. Este es el principio de prevención, que es el de intervenir siempre que hay un riesgo y no esperar a la manifestación de la enfermedad. Por ejemplo se toma quinina en los países que tienen la malaria como enfermedad endémica o se protege de una vacuna contra la fiebre amarilla si existe el temor a contraerla, o la vacunación de los niños contra una serie de enfermedades virales, o contra la gripe común cuando no hay riesgo, igualmente se debe uno proteger contra el riesgo de contraer cáncer por la edad.
Esta edad se sitúa en torno a los cuarenta años. A partir de esta edad la incidencia del cáncer aumenta bruscamente, haciéndose la curva casi vertical, de forma que una degeneración orgánica provocará la muerte de 3 de cada 4 de nosotros.
La necesidad de un tratamiento temprano no da lugar a discusión. El único problema es saber si lo que proponemos funciona o no.

Una célula cancerosa se divide dando lugar a dos células hijas, que a su vez se subdividen dando lugar a 4 células hijas. El cáncer se desarrolla siguiendo esta progresión: 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, … Una progresión geométrica que representa una curva exponencial y siempre sorprendente. Esta curva que lleva una dirección horizontal gira abruptamente para desplazarse verticalmente. En el cáncer esto se llama la curva exponencial de Collins, común a todos los tipos de cáncer. Esto demuestra que el cáncer está formado durante varios años por un pequeño número de células. En el 6º año de su desarrollo el cáncer sólo tiene una milésima de gramo. Pero de repente en un tiempo muy corto, de unos meses, aumenta considerablemente, hasta mil veces, formándose mil millones de células, que ya las hace detectables.

Ahora es cuando tiene interés atacar, más tarde sería una lucha con poco éxito, siendo nulas en los cánceres de esófago, pulmón o estómago, que cae por debajo del 5%.

Durante el periodo de vida silenciosa del embrión del cáncer las células son pocas y muy frágiles, inestables y vulnerables, de forma que la medicación más leve puede erradicarlo y evitar su desarrollo.


¿Qué debo hacer?

Se trata de la destrucción sistemática de estas pocas células y liberar de este modo al cuerpo del riesgo de la edad a partir de la cuarentena.

Al hacer una limpieza anual cualquier cáncer en su inicio se elimina y se encuentra al año siguiente con sólo 16 células que destruir, formadas por 4 divisiones.


¿Esta limpieza hay que hacerla como una rutina anual y de forma continua?

No, en absoluto. La célula cancerosa sólo es sensible a los medicamentos contra el cáncer cuando todavía hay un pequeño número de ellas. Si el tratamiento no es continuo sólo se formarán células cancerosas en los periodos de descanso.
Esto es correcto, pero no importa, porque estas células serán atacadas al año siguiente, y aún durante 6 años, cuando se haga el nuevo tratamiento preventivo.

Este periodo de 6 años es el periodo en el cual la masa cancerosa sigue siendo pequeña, inestable, vulnerable a cualquier agresión. Hay un periodo de 6 años para acabar con él, como si tuviese un periodo de caducidad.

¿Se ha ensayado y funciona?
Si funciona. Todos los controles realizados han sido positivos. Ya desde hace veinte años hemos aportado la solución al grave problema del cáncer. Esta prueba la ha realizado el INSERM. Los resultados son sorprendentes, con una tasa de prevención del 93%.
Hay unos resultados consistentes debido a la alta tasa de protección contra el cáncer.
Le ahorraremos todo este trabajo ya que lo hemos hecho nosotros. Cuando se desarrolla un nuevo medicamento usted puede, si quiere, controlar sus propiedades. Se administró a los animales que también pueden desarrollar cáncer el medicamento anticanceroso. Si no hay cancerización se puede concluir que el producto sirve para la lucha contra el cáncer. Se repite varias veces y le resultado es el mismo.


¿Pero qué indica que es igual de eficaz en el hombre?

Hicimos un experimento basado en miles de casos y los resultados son innegables. La única población que escapa del cáncer son los enfermos mentales. Nos dimos cuenta de esto en 1938. Este fenómeno tan extraño intrigó durante mucho tiempo a los investigadores. Treinta años más tarde lo hemos comprobado una vez más en todos los países europeos, desde Grecia a Rusia, Italia a Inglaterra. Parecía un privilegio de los esquizofrénicos. ¿Qué se estaba haciendo mal?

El simple hecho de administrar a estos pacientes un sedante para mantenerlos callados en los dormitorios. Este sedante es el hidrato de cloral, que es también un antimitótico, es decir, un anticancerígeno, el primero que se descubrió. Su efecto es muy suave en la lucha contra el cáncer, por lo que no se ha mantenido como tratamiento, pero es más que suficiente para destruir algunas células inestables y vulnerables en el inicio de su mutación.
Cuando hace 20 años se abandonó el sedante en beneficio del Largactyl, que no es antimitótico, los enfermos mentales vuelven a tener los mismos índices de cáncer que el resto de la población.

¿Pero no es peligroso?
No, en absoluto, es un producto sin contraindicaciones, tanto es así que incluso se les dio a los niños cuando echaban los dientes, en forma de jarabe, y su absorción que tiene por objetivo el suicidio en masa (¿error en la traducción?)(453 datos catalogados) sólo produce una inducción al sueño.
[Nullement, ce produit est parfaitement bénin, A telle enseigne qu'il était administré aux nourissons quand ils "faisaint leurs dents", sous forme de sirop, et que son absorption massive dans un but suicidaire (453 cas répertoriés) a pour seul résultat d'induire une grasse matinée.]

Pero ¿podemos decir que los productos químicos son inofensivos?
Podemos limitar el proceso a un régimen particular agradable enriquecido con ciertos elementos que favorezca a las células sanas a expensas de las células mutantes, las anormales que producen cáncer. La tasa de protección en este caso será menor. Sin embargo, es mayor el riesgo de que 3 de cada 4 personas mueran de degeneración por temor a la absorción durante unos pocos días al año de un medicamento que no renuncia en dar al niño.

¿Por qué el Ministerio de Sanidad no lo introduce como un procedimiento público?
La respuesta es que el cáncer no es una enfermedad, es también una actividad social con muchas implicaciones. Y si no es posible en Francia ¿ por qué no aplicarlo en otro países? Ya está hecho y la UNSCI lo ha presentado oficialmente el 30 de septiembre de 1987: era el primer intento de prevención activa contra el cáncer, en lugar de una lucha contra los factores de cancerización.

http://u.b.i.free.fr/index.php?option=com_content&task=view&id=1&Itemid=1

Unión Biológica Internacional

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